La de la Ciudad de la Justicia amenazan con parecerse más a una obra faraónica que a un proyecto de arquitectónico del siglo XXI. El motivo no parece otro que la interacción de las administraciones, autonómica y local, donde cada una ofrece una visión distinta del tema. Desde la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas se considera que el proyecto «marcha por el buen camino» dentro del departamento. Achacan los retrasos al Consistorio, que no autoriza distintos permisos de obras, y a la no cesión de terreno. Sin ellos, según fuentes de la Conselleria, «no se puede avanzar en el actual proyecto constructivo».