Siete de las veinte personas que fueron desalojadas el lunes por la noche de dos edificios de San Vicente del Raspeig a consecuencia de un incendio que se registró en una vivienda siguen sin poder volver a sus domicilios a causa de los daños materiales.
Según el Ayuntamiento de San Vicente, el número de viviendas afectadas por el fuego ha sido diez y, de los desalojados actuales, tres familias han sido hospedadas en hoteles y el resto se ha dirigido a viviendas de familiares.
La alcaldesa, Luisa Pastor, comunicó ayer a los afectados que no podrán volver a sus hogares hasta que la Policía Judicial inspeccione hoy la vivienda en la que se originó el siniestro.
Mientras tanto, se ha establecido un pequeño perímetro de seguridad y una patrulla de la Policía permanece para facilitar el acceso a las viviendas a cualquiera de los vecinos que precise un medicamento o similar.
El incendio se originó sobre las nueve de la noche del pasado lunes, en el tercero derecha del número 28 de la calle Alfonso X el Sabio, y las llamas obligaron a desalojar a las veinte personas que se encontraban en el inmueble afectado y en otro colindante.
Asistencia sanitaria
Una mujer de avanzada edad requirió asistencia médica y fue trasladada al hospital con un aparente cuadro de ansiedad, mientras que el propietario de la vivienda donde se originó el fuego, de 62 años, también fue llevado a un centro sanitario, donde se confirmó que no sufría daños.
Tras una inspección inicial, los vecinos afectados pudieron entrar a sus viviendas acompañados por los bomberos para la recogida de medicamentos y enseres imprescindibles.
Los técnicos determinaron que la estructura del edificio no ha sufrido daños en general, sino que éstos se han circunscrito a la vivienda donde arrancó el fuego, que precisa de apuntalamiento.
Sin embargo, hasta que no se realice este apuntalamiento los desalojados no podrán volver a sus hogares. También se hará una segunda revisión para comprobar el sistema eléctrico.
Diez son el número de viviendas afectadas por el incendio, de las cuales algunas no se encontraban habitadas, y siete las personas que permanecen desalojadas, de las que cinco han tenido que ser instaladas en un hotel.
Una patrulla de la Policía Local permanece en el inmueble, en distintos turnos, con el objeto de velar por la seguridad y a la espera de que estén realizadas todas las medidas que ofrezcan garantías a los propietarios.