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Miércoles, 8 de febrero de 2006
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Manipuladores e investigadores
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Manipular equivale a manejar. El manipulador intenta modelar la mente, la voluntad y el sentimiento de personas y grupos para convertirlos en medios al servicio de sus fines. Lo malo es cuando estamos hablando de ciencia, de magisterio, de academia, de investigación... aquí hablamos de vida, de embriones, de células madre, de clonación... de esperanza. Así, Robert Jungk advierte en su libro El futuro ya ha comenzado: «Los científicos y los técnicos que se apoyan en sus conocimientos creían de ordinario poder operar al margen de los criterios valorativos propuestos por las diferentes religiones y éticas. Pero, ahora, las consecuencias del inmenso poder técnico que han adquirido les han obligado a ocuparse de las cuestiones filosóficas, teológicas y sociológicas que antes consideraban superfluas». El gran científico Theodos ius Dobzhansky subraya el riesgo que implica dar por hecho que sólo el método de conocimiento es riguroso y constituye la única base sólida con que cuenta el hombre para orientar la vida; es un escándalo intelectual la separación entre la ciencia y la ética y los valores humanos.

Ya señalé el afán desmedido en algunos investigadores en considerar la investigación científica como la posibilidad de intervenir en el futuro del hombre y de la misma especie humana. Por ello, el investigador que, sin mayores razones, se arriesgue a afirmar que todo lo factible es aceptable y que lo científicamente posible acaba siendo inexorablemente realizado manipula la opinión pública y crea un clima propicio a graves desmesuras. Como señalaba Alfonso López Quintás en una conferencia en Roma, como hacer el bien a la Humanidad encierra un alto valor ético, se concluye que todo experimento científico que incremente el saber está justificado éticamente.

Los investigadores impacientes empiezan diciendo: «Les faltan normativas, les faltan países idóneos, recibimos correos electrónicos de enfermos desesperados, clonaré embriones humanos en cuanto sea legal, creo en el progreso científico, si Dios existe estoy seguro de que está demasiado ocupado para preocuparse por la investigación de células madre embrionarias». Se nos dice en mayo del 2005 que «científicos coreanos logran clonar embriones humanos a partir de células de personas enfermas», «un experimento de clonación logra las primeras células madre personalizadas para pacientes». Y los pasos del escándalo del profesor Hwang Woo-suk, el colapso de la reputación del profesor Hwang y sus investigaciones falseadas sobre células madre tiene su génesis ya en sus dudosos primeros logros sobre la clonación. Febrero del 2004, el equipo del profesor Hwang produce por primera vez en la historia células madre de embriones humanos clonados. Proclamación mundial y publicación en la revista Science; se habla de la posibilidad de tratar enfermedades incurables a través del trasplante de células madre. Siguen las magnificas noticias en mayo del 2004; mayo del 2005; en agosto del 2005 el equipo de Hwang comunica su éxito a la hora de clonar por primera vez un perro, Snuppy; en noviembre del 2005, la Policía surcoreana detienen por primera vez a un hombre y tres mujeres por tráfico ilegal de óvulos; diciembre 2005, la Universidad de Seúl pone en marcha una investigación sobre los trabajos de Hawng; diciembre del 2005, un comité de investigación de la Universidad de Seúl establece en un informe que la producción de células madre de embriones de pacientes fue manipulada; diciembre del 2005, otro informe de la misma Universidad señala que cinco de las líneas de células madre de pacientes guardadas por Hwang en realidad son células madre normales creadas de un óvulo fertilizado en el hospital MizMedi; otro informe de la Universidad dictamina que el profesor Hwang y su equipo falsificaron los datos en sus investigaciones del 2004 y del 2005.

El avance de Science fue tan impactante que el Centro de Investigación Príncipe Felipe de la Comunidad Valenciana le eligió como asesor científico.

Como señala César Nombela, decir la verdad, mostrar con rigor los resultados de la investigación, controlar la validez de las observaciones, he ahí la primera exigencia ética de cualquier científico; cuando la práctica científica se contamina de afán de notoriedad, cuando la ideología hace mella al tratar de hacer creer que el avance sólo puede ser transgresor de ciertos valores -como la protección de la vida humana desde sus primeros estadios-, entonces se accede a territorios en los que nada está garantizado, ni siquiera la objetividad.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



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