Cierto es que este Elche sigue dando bandazos en la liga. Que sus vibraciones no son nada positivas y que el tren del ascenso parece haberse esfumado ya. Pero, mientras hay vida, queda esperanza y ese debe ser uno de los mensajes en los que debe de insistir Julián Rubio en el vestuario. Pese al inicio de su nueva etapa con un tropiezo inesperado, toca levantar la cabeza y tratar de superar el bache teniendo en cuenta que por delante hay un calendario asequible a sus intereses, a tenor de los enfrentamientos que restan durante todo este mes y parte del siguiente, pero para ello habrá que ponerse las pilas como visitantes.