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PROVINCIA
BERNARDO DEL ROSAL BLASCO SÍNDIC DE GREUGES DE LA COMUNIDAD
BERNARDO DEL ROSAL BLASCO SÍNDIC DE GREUGES DE LA COMUNIDAD / «Un Síndic siempre es molesto al poder porque no es su adulador»
«Es humano que el conseller criticado se sienta irritado como primera reacción, pero luego debe tener la cabeza fría y ver si es razonable lo dicho e intentar mejorar»
SEDE. El Síndic de la Comunidad, en su despacho en la sede de la institución, en Alicante. / A. GARCÍA
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PERFIL
El Síndic: Bernardo del Rosal Blasco, natural de Valladolid, es Síndic de Greuges de la Comunidad Valenciana desde el 4 de abril del 2001. Es doctor en Derecho por la Complutense de Madrid y catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Alicante. Está casado y es padre de dos hijos.

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El próximo 9 de abril acaba el mandato de Bernardo del Rosal Blasco, Síndic de Greuges de la Comunidad. Cuando faltan dos meses para esa fecha, del Rosal hace a La Verdad un balance de estos cinco años en el cargo y sobre cómo ve él su futuro en la institución que ahora encabeza.

- ¿Cuál es la función del Síndic de Greuges en la Comunidad Valenciana?

- Es el equivalente al Defensor del Pueblo pero en el ámbito de la comunidad autónoma, en relación con la Administración autonómica y con los municipios. En el territorio de la Comunidad también hay administración periférica del Estado, como puede ser Policía, Guardia Civil o las confederaciones hidrográficas, pero esos organismos están fuera de nuestra competencia. Pero todo lo que es el Consell, la Administración de la Generalitat y las administraciones locales de la Comunidad, nosotros supervisamos su funcionamiento para ver si respetan los derechos y libertades reconocidos en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía. Es un órgano de supervisión del funcionamiento de la Administración con la perspectiva del respeto a los derechos fundamentales.

- ¿El Síndic actúa como consecuencia de una queja?

- De una queja o de oficio. Lo más frecuente es actuar a instancias de un ciudadano que te presenta una queja, pero también puedes actuar de oficio y esto es bueno porque hay sectores de la realidad que por sus características es difícil que te pongan una queja.

- ¿Por ejemplo?

-Son sectores con unos niveles de marginación o pobreza social grandes que, lógicamente, o no conocen el Síndic o lo conocen pero tienen por su propia situación una gran desconfianza a que les pueda servir de algo. Luego hay veces que al ciudadano no se le ocurre poner una queja y, sin embargo, a través de la prensa, o a través de un conocimiento directo o incluso a través de llamadas de ciudadanos que no quieren decir su nombre, se tiene conocimiento de problemas y entonces puedes actuar sin que se formalice una queja por parte de un ciudadano. Eso son actuaciones de oficio que, normalmente, suelen dar como resultado informes especiales que se presentan a las Cortes. Cuando coges a amplios sectores de la realidad, como enfermos mentales, mujeres maltratadas o menores, presentas como consecuencia de esa actuación de oficio un informe especial monográfico y extenso sobre ese sector a las Cortes. Es por si las Cortes tienen a bien hacer una nueva regulación o llamar la atención del Consell para que se tomen medidas.

- ¿Le ha sido fácil cumplir con su cometido?

- En términos generales sí, porque la colaboración que hemos tenido tanto de las consellerias como de los ayuntamientos creo que es buena, incluso diría que es muy buena. Lo cual no quiere decir que a veces esa colaboración sea un poco lenta, que hubiera sido preferible un poco más de agilidad, de rapidez. También es verdad que hay casos en los que por razones muy diversas los ayuntamientos no te mandan la información requerida o no quieren colaborar, pero yo diría que son excepciones. Ocurren a veces cosas sorprendentes, como un ayuntamiento con el que tramitas cien quejas. En 99 no tienen ningún problema y a lo mejor con una se atascan y no te mandan la información.

- ¿Por qué puede ocurrir?

- A veces por cosas tan simples como que el funcionario encargado del departamento ha cambiado y no acaba de entender bien el tema, se despista y no contesta. O a veces porque hay algún fantasma que no te quiere contestar por lo que sea. Pero, como regla general, y comparándonos con las cifras de otras comunidades autónomas, aquí el nivel de colaboración es bastante bueno. No he encontrado ninguna disputa especial para hacer mi trabajo.

- ¿Se siente satisfecho con su trabajo?

- Yo me siento satisfecho de la labor que se ha hecho, fundamentalmente porque creo que la institución es ahora más conocida, más valorada y tiene más prestigio de ser una institución que actúa con rigor y seriedad. Cuando llega ese mensaje, desde los ciudadanos, desde organizaciones sindicales, desde asociaciones, estás satisfecho, piensas que ha sido un mandato productivo y que se ha elevado el nivel de la institución. Cuando vives el día a día de la institución y los diferentes casos que te llegan, la satisfacción tampoco puede ser completa porque siempre te queda la sensación de que algo más se podría haber hecho.

- ¿Algo como qué?

- Siempre piensas que habría que haber conseguido una respuesta más amplia de las administraciones o una mayor atención a determinados casos que son especialmente dramáticos desde el punto de vista social. En ese sentido creo que todo el personal ha trabajado muy bien. Pero satisfacción en principio, porque el nivel alcanzado es bueno, hay un grado general de respuesta positiva cuando preguntas, pero siempre piensas que quizá podríamos haber resuelto algún tema más. Por ejemplo, en el informe que hicimos de enfermos mentales que, ahora, dos años después, hemos hecho un seguimiento para ver cómo ha cambiado la situación. A mí me hubiera gustado que hubiéramos conseguido más en ese ámbito, sobre todo de la Conselleria de la Sanidad. Sí hemos conseguido, sin embargo, de la de Bienestar Social. Pero, en general, como experiencia personal, sí puedo decir que ha sido muy grata, muy satisfactoria y que el Síndic se queda en muy buenas condiciones y con un ambiente profesional también muy bueno.

- ¿Tiene intención de continuar como Síndic?

- Mi reelección, obviamente, no depende de mi voluntad, depende de la voluntad de las Cortes, que son quienes me tienen que reelegir y por tanto la pregunta de si me quieren reelegir habría que hacérsela a ellos.

- Su mandato acaba en abril.

- Sí, el 9 de abril.

- ¿Y todavía no han hablado con usted al respecto?

- Nadie ha hablado conmigo.

- Si por usted fuera, ¿continuaría?

- Yo me muestro disponible para lo que las Cortes quieran, pero no quisiera que esto se malinterpretara. Mis expectativas no son otras que las que tengan las Cortes. Así que, si me quieren reelegir, magnífico, pero si no, magnífico también. Seguro que eligen a alguien con las condiciones adecuadas.

- Los sindicatos aplauden su actuación como Síndic pero dicen que se ha convertido en alguien molesto para el Consell y que podrían no reelegirle por ello.

- Se tiene que confirmar no sólo la negativa (a su reelección) sino que se tendría que confirmar que la negativa fuera por esos motivos que dicen, que yo me resisto a creer. Un Síndic, por naturaleza, siempre le es molesto al poder porque, lógicamente, no es un adulador del poder sino que es una instancia crítica. Desde luego, si el Síndic no es una instancia crítica, no es un Síndic. Es crítico porque es un supervisor del funcionamiento de la Administración y lo que tiene que poner en evidencia es lo que funciona mal no lo que funciona bien. Esto no quita que nosotros, en muchas ocasiones, cuando nos viene una queja y la Conselleria lo está haciendo bien, se lo digamos. Pero lo que se hace muchas veces es poner en evidencia lo que se hace mal.

- ¿Y eso les puede molestar?

-No sólo dices lo que funciona mal sino que también les dices cómo deberían de hacerlo, con lo cual eres una instancia crítica y en esa medida puede molestar. Pero yo, sinceramente, creo que en un Estado democrático esa molestia tiene que durar cinco minutos. El conseller que se ve criticado por el Síndic, pues es humano que se moleste como primera reacción. Pero luego, pasada la primera reacción humana, hay que tener la cabeza fría y ver si verdaderamente lo que está diciendo el Síndic tiene razón y mejorar lo que haya que mejorar. Lo que está claro es que la Administración y el Síndic están en el mismo barco y ese barco es el servicio a los ciudadanos, no es otra cosa. Si yo a una Conselleria o a un ayuntamiento le digo lo que le digo es por el interés del ciudadano no por un interés personal. Estoy seguro de que mi renovación no va a tener que ver con que me haya convertido en una institución molesta, porque si eso fuera así el mensaje que se mandaría al siguiente Síndic sería triste.

- ¿Qué percepción cree que tiene el Consell de su labor?

-Creo que el Consell tiene conciencia de que me he limitado a cumplir con el que era mi cometido y, además, yo creo que ese fue el mandato que a mí me dieron las Cortes. Me nombraron para ser una instancia crítica del funcionamiento de la Administración.

- ¿De qué se preocupan los valencianos?

- De casi todo. Tenemos quejas de todos los ámbitos, de todo lo que uno se pueda imaginar. Las más numerosas, ahora que estamos elaborando el informe del año 2005, vuelven a ser, como siempre, urbanismo y medio ambiente, con el 19% de las quejas. Curiosamente, a continuación y este año por primera vez, hay un 16% de quejas de lo que nosotros llamamos servicios locales. Son servicios suministrados por el ayuntamiento: agua, alcantarillado, alumbrado público, asfaltado de calles... lo que es el funcionamiento cotidiano de los servicios que un ayuntamiento nos da y nos factura. Ha habido muchas quejas por estos temas. El año 2005 ha sido un año de actividad febril en temas urbanísticos en la Comunidad Valenciana, en parte porque la inminencia del cambio de la ley ha generado que muchos planes urbanísticos se aceleraran y eso ha provocado un incremento de las quejas de urbanismo significativo.

- ¿Y qué otros temas trata?

-Hay un poco de todo: sanidad, educación, hacienda o derechos lingüísticos, sobre todo valencianoparlantes que se quejan, pero empiezan a llegar castellanohablantes de zonas castellanohablantes por un exceso de nivel de exigencia, por ejemplo, en el instituto. Tenemos algún caso en la Vega Baja en el que algún director de instituto ha sido muy exigente en el nivel de valenciano y como a lo mejor en el colegio de básica habían sido demasiado poco exigentes, pues ha habido su lío. Pero la mayoría son de las otras, por el no uso del valenciano en la Administración.

- ¿Qué esperan cuando acuden a esta institución?

- Ahora parece que ya lo tienen más claro los ciudadanos. La mayoría sabe a lo que viene y que esto no es una varita mágica pero sí que es una institución que por su intervención consigue en la mayoría de los casos ayudarle a arreglar su problema. Viene aquí y la mayoría sabe que no les podemos garantizar la solución pero que en la mayoría de los casos se logra. Luego tenemos un pequeño porcentaje de ciudadanos que se piensan que nosotros somos algo así como una pócima milagrosa, que van a llegar aquí y, en 24 horas, problema resuelto, aunque cada vez se da menos. Pero sí se sigue dando el caso contrario, el del ciudadano que viene aquí con un escepticismo total, pensando que no sirves para nada, que seguro que tú también estás conchavado con el ayuntamiento, que todos los políticos son iguales. Y esos son la mejor publicidad porque de repente ven que sí que sirve, que sirve para algo, que les podemos ayudar a resolver su problema, que les atendemos bien, que les escuchamos.

- ¿Cómo responde la institución a las quejas?

- Hay todo tipo de posibles respuestas. Aquí las quejas nos suelen llegar por correo o por Internet y hay gente que se acerca en persona. Hay un servicio de atención al ciudadano que les ayuda a cumplimentar la queja, hay dos personas que están todo el día dedicadas a atender al ciudadano y al teléfono gratuito. El mecanismo que tenemos aquí es de contestar siempre por escrito. Alguien pone una queja e inmediatamente se le manda un acuse de recibo. A partir de ahí se intenta comunicarles siempre todo lo que vamos haciendo. En diez días se les dice si hemos admitido o no a trámite la queja. Cuando nos contesta la Administración le volvemos a escribir al ciudadano y le preguntamos si tiene algo más que decir y resolvemos. En el camino hay muchas quejas que se resuelven, afortunadamente, pero hay otras que tienes que llegar hasta el final y a la resolución. La comunicación con el ciudadano formalmente es por escrito.

- ¿Cuál es el origen del nombre del Síndic de Greuges, que es igual en Cataluña?

- Igual en Cataluña y en las Islas Baleares. No sé exactamente de dónde viene. En valenciano el Síndic es un representante popular, de un colectivo. Ahora el nombre le suena más a la gente.

- Cuando deje su cargo como Síndic, ¿se volverá a dedicar a su profesión, la abogacía?

- Volveré a la universidad y a la abogacía, en el ámbito privado. No me considero un político y la política no es mi vocación.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



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