El uso de las tarjetas de crédito aumentó un 21,8% entre 2002 y 2004 debido al mayor endeudamiento de las familias frente a un descenso del 4,2% en el uso de las tarjetas de débito, según la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), que añade, que el uso de este medio de pago continúa siendo escaso en España frente al pago en efectivo, ya que en 2004, sólo el 15% de los gastos de los consumidores se pagó con tarjeta. El número de ellas se duplicó entre 1996 y 2004, hasta llegar a 61,7 millones -cifra que llega a los 63 millones si se considera cualquier tarjeta con una función de efectivo-, aunque su uso en cajeros cayó un 17%.
Según indicó el director de análisis financiero de Funcas, Santiago Carbó, durante la presentación del nuevo número de la revista Papeles de la Economía Española, el aumento del uso de la tarjeta de crédito frente a la débito se explica «por el mayor endeudamiento de las familias que existe en España, unido a que esta forma de pago está menos implantada en nuestro país frente a sociedades como la anglosajona, donde su uso es más común».
Además, añadió, que otra causa que podría explicar este fenómeno es que en España aún existe una gran cultura del control del gasto, y con la tarjeta de crédito se contribuye a ello, ya que los cobros se realizan al mes siguiente y permite al usuario tener mayor claridad de sus operaciones. En este sentido, el director general de Euro 6000, Santiago Ballesteros, explicó que el uso de la tarjeta de crédito es propio de una mayor madurez del mercado financiero, y que por tanto, según vaya evolucionando el mercado español «irá apreciando más el valor que aporta el uso de este tipo de tarjetas, ya sean con pago a fin de mes o con efecto revolving».
Pagos en efectivo
Respecto el escaso uso de la tarjeta frente al pago en efectivo, el director general de Funcas, Victorio Valle, indicó ayer que el reto que tienen las grandes operadoras es hacer ver los beneficios que aporta su uso, en especial para los comercios, al generar un mayor ahorro y aumentar las ventas.
Sin embargo, añadió, hay que extender su uso con precios equilibrados y rentables para todas las partes (bancos, comerciantes y usuarios), y en España esto se ha logrado mediante el acuerdo alcanzado en diciembre entre entidades procesadoras de pagos y las asociaciones de comerciantes, que prevé reducir hasta el 0,70% la tasa de intercambio en 2008. «Si no hubiese existido intervención pública en este acuerdo y sólo se hubiesen reunido los bancos se habría generado una gran desconfianza», añadió. Destacó la conveniencia de que se deje a la industria tomar libremente sus decisiones sobre la fijación de las tasas de intercambio frente a una intervención reguladora. La media de las tasas de intercambio cayó desde el 1,51% en 2002 al 1,33% en 2004.
Así, Carbó destacó el pago en papel incentiva menos el consumo. Según el estudio, la tasa de elasticidad (que mide la relación entre las ventas de un sector y el uso de tarjetas en TPV) se situó entre 1999 y 2005 en el 1% a largo plazo en supermercados y grandes superficies, lo que significa que en un crecimiento del uso de tarjeta del 20% conlleva un aumento del 20% en las ventas.
A finales de 2004 se realizaron una media de 22 transacciones por habitante en cajeros automáticos, frente al uso de las tarjetas en puntos de venta que alcanzó 16,9 transacciones por habitante.
Además, otra de las razones que justifican la escasa penetración de la tarjeta en España es el hecho de que los pequeños comercios no están muy dispuestos al cobro electrónico. En este sentido, Ballesteros indicó que este tipo de comercios necesitan mecanismos de pago más sencillos, como el monedero electrónico implantado en otros países o la tarjeta sin contacto desarrollada en Estados Unidos, que además ahorra en tiempo. Además adelantó que se está trabajando para para difundir el pago con tarjeta de cantidades inferiores a 20 euros, que hasta ahora apenas se practican.