La Verdad Digital
Domingo, 5 de febrero de 2006
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OPINIÓN
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Candelas
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Los expertos en virología sostienen la convicción de que tarde o temprano se producirá una pandemia por el virus de la gripe transmitido por las aves. Próximo el invierno a alcanzar su ecuador, etapa propicia para los brotes gripales, por fortuna los presagios más sombríos no se han materializado, aunque las puertas de entrada a la infección permanecen abiertas de par en par. Cada día, como si de un ejército en las sombras se tratara, sus avanzadillas libran nuevas escaramuzas. Durante las últimas semanas la vanguardia ha progresado hasta alcanzar la Turquía asiática, donde su marcha se ha visto frenada merced a las medidas sanitarias adoptadas, con menos bajas de las previsibles. Territorio que proverbialmente ha constituido un dique de contención para las sucesivas oleadas de incursiones guerreras procedentes de las estepas de Asia y de los desiertos de Oriente Medio. Hunos, mongoles, otomanos, musulmanes Convertida durante siglos Constantinopla en baluarte defensivo de la civilización occidental al desplomarse el Imperio Romano de Occidente a manos de los invasores bárbaros. Si se observan en los mapas las flechas que señalan las rutas de expansión del virus resulta inevitable asociarlos de forma subliminal con reproducciones cartográficas similares que reflejan los caminos que siguieron los antiguos conquistadores.

Las distintas epidemias acaecidas a lo largo del tiempo como el tifus, el cólera o la peste condicionaron de forma indeleble la evolución de la sociedad, la economía, las guerras y las manifestaciones artísticas del continente europeo. Una de las más destacadas fue la peste que asoló al Imperio Bizantino en la época del emperador Justiniano, uno de sus períodos de mayor esplendor. Diversos historiadores han remarcado que las peculiaridades de su política exterior determinaron en buena medida la diseminación de la enfermedad. Necesitado para subsistir de importar grano procedente de lejanas regiones africanas y orientales, los barcos se convirtieron en el vehículo perfecto para transportar a las ratas, los reservorios naturales del bacilo causal. De esta forma no sorprende que los enclaves portuarios se vieran muy afectados, en especial la capital, por aquel entonces entregada a la construcción de la emblemática Santa Sofía. Precisamente el pasado jueves día 2 se celebró la fiesta de la Candelaria, instituida de forma oficial en la cristiandad por un decreto de Justiniano, para dar gracias por el fin de dicha epidemia. Celebración de la que en algunos lugares aún se conservan tradiciones añejas, aunque en franca decadencia, como el ritual de bendecir velas de varios colores, la rifa de una paloma o un pichón y una curiosa procesión, reservada en exclusiva a las mujeres.

De acuerdo con los signos de los tiempos los expertos señalan que el medio más plausible para la diseminación hacia occidente del virus aviar son los transportes aéreos, puesto que, de acuerdo con sus análisis, las aves enfermas difícilmente sobrevivirían a un viaje migratorio prolongado. Con esto advierten acerca de la importancia que tienen las medidas de sanidad veterinaria aduaneras para contener y limitar el alcance de sus consecuencias, hasta que sea factible disponer de una vacuna activa contra los famosos eslabones de la capsula viral H5 N1, que marcan sus rasgos distintivos inmunológicos, único tratamiento que se considera eficaz. Noticias esperanzadoras en este sentido han confirmado esta semana que algunos laboratorios estarían en condiciones de obtener en los próximos meses una vacuna de estas características. Mientras tanto, con el patio un tanto revuelto, saturados como estamos de tantos dimes y diretes, confiaremos en que la Providencia iluminará con la luz de las candelas el espíritu (amén de la mente) de los responsables de adoptar decisiones enérgicas en el caso de confirmarse los augurios más pesimistas. Como bien señala un experto de la FDA norteamericana sería necesario ante la tesitura de una situación de catástrofe ser agresivos, innovadores y sobre todo, fuertes. En la sociedad, como en la biología, sobrevivir no requiere nada más.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



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