Ayer se inauguró la nueva Terminal del Aeropuerto de Barajas, la T-4, obra del arquitecto Richard Rogers, el autor del edificio Lloyd's de Londres y del Pompidou de París, que permitirá al aeropuerto madrileño alcanzar las 120 operaciones a la hora y un tránsito anual de 70 millones de pasajeros. La gran terminal que entra en funcionamiento, que coloca a Barajas en el cuarto lugar de Europa, arranca trece años después de proyectada por los gobiernos de González y diez años más tarde del comienzo de las obras, lo que pone de manifiesto que estas grandes infraestructuras deben proceder del consenso de los grandes partidos. Barajas podrá así ver colmada su vieja aspiración de ser la puerta de América, el centro europeo de lanzamiento de los viajes a América Central y del Sur, conforme a la estrategia de Iberia, la antigua compañía de bandera, que piensa centrarse en ese mercado. Infortunadamente, por querellas políticas que no vienen al caso, la nueva Terminal no está comunicada por metro con el centro de Madrid, por lo que habrá que acometer esta infraestructura con toda urgencia.