Rubio dejó claro que por ética no se sentará en el banquillo hasta que no esté firmado el finiquito de su compañero Josu Uribe. Las negociaciones están casi rotas, a pesar de la postura del club de negociar el pago de una forma más flexible.
Ahora, la última palabra la tiene Josu Uribe que ya dejó bien a las claras en boca de su representante Pedro Bravo, que no piensa perdonar ni un euro y que lo quiere casi en efectivo.
El consejo de administración espera dejar zanjado este asunto la próxima semana para que Rubio esté en el banquillo en el encuentro ante el Levante en casa.