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Los quiosqueros de toda España han cerrado sus establecimientos para manifestarse contra la ley antitabaco, que prohíbe la venta de cigarrillos en los quioscos. Dicen que desde que no venden tabaco ingresan un 40% menos. Al mismo tiempo que ellos dejan de ganar dinero, se ha duplicado la venta de máquinas de tabaco en bares y restaurantes. Resulta extraño comprender la prohibición a los quiosqueros, tanto como que dependan de sus ingresos por nicotina casi más que de los periódicos y revistas. Ellos se defienden: «Si el tabaco es un producto legal por qué no podemos venderlo», y tienen razón. Al mismo tiempo, yo me pregunto: ¿En los estancos se vende prensa? El Gobierno tiene que llegar a una solución salomónica para todos; el que quiera un café que se vaya al bar, el que quiera un periódico que vaya al quiosco, y el que quiera comprar tabaco, al estanco.
El PP, en su duro trabajo diario para un país mejor, ha profundizado en el acuerdo al que llegaron el presidente y Artur Más, de CIU. Visto que no interesa su no al Estatut, han sacado a la luz que Zapatero fumó en La Moncloa, su lugar de trabajo, durante la reunión de siete horas. Ésta ha sido la importante revelación que cambiará el rumbo del país y posiblemente con la que creen que ganarán las próximas elecciones. Eso sí, de ser cierto, a Zapatero le han pillado con la ley en las manos, exactamente entre los dedos.
María Jesús Huertas