Hoy, la Comisión Constitucional de la Cámara Baja debate el informe de la ponencia y las enmiendas presentadas al proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de Valencia, y, como se temía, el ponente del PP Federico Trillo anunciaba ayer la ruptura del acuerdo que habían ya cerrado hace semanas PP y PSOE. Las discrepancias que han provocado la ruptura son de pequeña cuantía -los socialistas pretenden ahora la reducción del 5% al 3% del porcentaje necesario para obtener representación en las Cortes Valencianas y la modificación tratamiento de la lengua valenciana en el texto- y desde luego no justificarían una ruptura del consenso logrado, cuyo valor intrínseco es incomparablemente mayor. En este concreto asunto, es el PSOE el que pretende ahora un cambio unilateral de lo acordado y es exigible que respete la palabra dada, pero en general la opinión pública demanda con toda vehemencia que los dos partidos busquen afanosamente el acuerdo, de buena fe y sin subterfugios, para apartar de una vez el debate territorial de la lucha por el poder, que está destruyendo los fundamentos de nuestro sistema político.