La respuesta iraní a la amenaza de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de llevar a ese país ante dicho órgano de Naciones Unidas por estar intentando conseguir el arma nuclear no podía haber encontrado una respuesta más preocupante: el presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, manifestó ayer, entre gritos de «muerte a Estados Unidos», que su país resistirá a las presiones de Occidente y continuará con su programa nuclear. Además, pretende llevar a Bush ante un tribunal popular por sus «crímenes», ha calificado al Consejo de Seguridad de la ONU como «poder de paja» y ha asegurado que, en materia nuclear, su país «resistirá hasta desarrollar completamente sus derechos (...) Les estoy diciendo a esas falsas superpotencias que la nación iraní alcanzó la independencia hace 27 años y desde entonces decide por sí misma». Notoriamente, el régimen iraní no entiende lo que es la disuasión ni está dispuesto a ponderar diplomáticamente sus propias creencias. Por ese camino de fanatismo, sólo cabe hacer los peores presagios.