La Verdad Digital
Miércoles, 1 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
ARTÍCULOS
La izquierda del caviar
Imprimir noticiaImprimir Enviar noticiaEnviar
[an error occurred while processing this directive]
Con el titulo de la Izquierda del caviar se denomina a la intervención del grupo del profesor Asensi ante el líder del socialismo valenciano, Joan Ignasi Pla. Ya en 1927 escribía Ortega que España es el único país donde los intelectuales se ocupan de la política inmediata, y se hacía la siguiente pregunta: «¿Hay por ventura, entre nosotros, gentes que merezcan plenamente el nombre de intelectuales y sean lo bastante numerosas para constituir un grupo definido de españoles?» Querido Pepe, profesor de Constitucional, y sin embargo amigo, intelectual sí lo eres; numeroso grupo detrás de ti, creo que no (otro gallo cantaría en tu partido, al que tanta fe le tienes, ¿y él a ti?), y a caviar aún no me has invitado, ¿esto qué es? Ortega reconviene a los socialistas españoles por olvidarse de las realidades nacionales: «El día que los socialistas españoles -no los gallegos, los catalanes, los vascos y los del caviar- abandonen las palabras abstractas y reconozcan que padecen, no sólo como proletarios, sino como españoles, harían del Partido Socialista el partido más fuerte de España, y de paso harían España».

No sé si antes de lo del caviar o después, escribes un artículo, A vueltas con la Izquierda. Tu izquierda evidentemente no es la del caviar, pero tampoco es la izquierda radical y nacionalista que ahora tu partido pretende implantar. Mi buen amigo, eso de ser socialista y nacionalista debe ser un nuevo invento del grupo denominado el último que cierre la puerta, tendré que hablar con politólogos y que me lo expliquen. Como diría Sartori, hic sunt leones, aquí están los leones; nos espera un futuro lleno de incógnitas. Para empezar, está la incertidumbre del qué será de la izquierda y cuál será el nuevo vino que irá a llenar a la izquierda. Noberto Bobbio, en su libro Derecha e izquierda, señalaba que hoy existen personas que se preguntan si no nos estaremos encaminando hacia una sociedad de ambidiestros y si ha perdido todo su significado el concepto izquierda. Hasta hace poco tiempo era corriente oír la pregunta: pero ¿todavía existe la derecha?, si bien, después del derrumbe de los regímenes comunistas, la pregunta que se hace es la inversa: ¿pero aún existe la izquierda? En 1992 en Turín el título de un congreso era What is left?, ¿qué ha quedado de ella? La izquierda evidentemente está un poco congelada, pero no está muerta, siempre y cuando sepa todavía reconocer los motivos ideales (por supuesto, nunca la vía radical y nacionalista), siempre actuales, de los que ha nacido.

La derecha se funda en la historia y en la sociedad tal como son, y traspasa el peso de la prueba, es decir la obligación de demostrar que tiene razón, a quienes desearían utilizar los instrumentos políticos del Estado para introducir cambios artificiales. La izquierda empieza con una abstracción (la visión de una sociedad buena y justa) y traspasa la responsabilidad de justificarse a quienes tratan de oponerse a los intentos estatales de imponerla. El segundo de estos procesos, según Stockman, produce más víctimas. El conservadurismo de los derechos implica un profundo respeto a la complejidad y a la fragilidad del orden social y económico, y el consiguiente miedo a que las intervenciones políticas traigan más daños e injusticias que bienes. En cambio, los impulsos activistas de las izquierdas derivan de la convicción de que la sociedad libre es, por naturaleza, una incubadora de males y de injusticias. Las izquierdas suponen que la sociedad tiene una capacidad ilimitada para absorber los cambios que ellas les querían imponer. La buena sociedad, que citaba Lippman, estaba mejor servida por un estado reducido, menos activista, y por un mercado más dinámico, más productivo y más fluido. Para el progreso de la sociedad es tan importante el quitar los grilletes al segundo, como el ampliar la capacidad de acción del primero. La derecha es más conservadora, más práctica, es más política que la izquierda; la izquierda es más voluntarista y racionalista, más idealista y moralista que práctica. La izquierda tiende al utopismo y a tratar a los hombres como cosas; la derecha se atenía más a los principios, la izquierda a las ideas, en realidad a la ideología. Volviendo a Ortega, «ser de derechas o de izquierdas es una de la infinitas maneras posibles de hacer el imbécil».

La izquierda y la derecha seguirán existiendo, el fin de las ideologías no es el fin de la derecha y la izquierda, pero es necesario para ser entendidas que las cabezas piensen y tener una brújula, como señalaba Sartori, cuyo norte-sur llegue a ser en política derecha-izquierda. Ningún izquierdista puede negar que la izquierda es hoy lo que era. Es posible que la izquierda, la socialdemócrata, debería contemplar de otra manera el centro político, en el contexto de la izquierda, y la derecha sólo puede significar compromiso, el punto medio y axial, destacaba A. Giddens, entre dos alternativas más definidas. Una izquierda, socialdemócrata, ha de estar a la izquierda del centro, porque la justicia social y la política emancipadora siguen constituyendo su esencia. En la ciencia política se conoce el fenómeno del izquierdismo como el simétrico del derechismo, según el cual, y a Bobbio le gusta decir, la tendencia al desplazamiento hacia las posiciones extremas tiene como efecto, en circunstancias de especial tensión social, la formación de una izquierda más radical (tu presidente ZP) a la izquierda de la izquierda oficial, y de una derecha más radical a la derecha de la derecha oficial (lo malo es que los extremos se tocan): el extremismo de izquierda traslada más a la derecha la izquierda (¿así como el extremismo de derecha traslada más a la izquierda la derechas será la del caviar?)

Amigo José Asensi, no te preocupes por los conceptos, nuestro maestro Tocqueville ya nos hablaba de conservador, liberal, liberal conservador, conservador liberal, conservador a lo Burke, liberal malgré lui, aristócrata liberal, socialista... creo que nunca nos diría nada del socialismo de democracia avanzada y del socialismo caviar.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



[an error occurred while processing this directive]