La Caixa ganó 1.495 millones de euros en el 2005, un 83,1% más, pero el resultado de su negocio recurrente, sin contar las plusvalías de la venta de activos, aumentó el 20,1%. En un año difícil, porque las negociaciones del Estatuto de Cataluña y la OPA de Gas Natural -participada en un 35,5% por la entidad de ahorro- sobre la eléctrica Endesa, provocaron llamamientos al boicot en ámbitos políticos y económicos, La Caixa aumentó en 452.000 su cifra de clientes y los recursos captados crecieron el 17,5%.
Ricard Fornesa, presidente, e Isidre Fainé, director general, explicaron que «la agresión» vivida en el último cuatrimestre del pasado año se superó gracias al esfuerzo desarrollado por una extensa red -25.254 empleados y 5.013 oficinas-, que se ha volcado en exponer «la verdad de las cosas».
«Determinados agentes y operadores, interesados en desviar la atención de donde debía estar, creyeron que La Caixa era más vulnerable por su actividad financiera, pero al final la gente ha reconocido la realidad y hemos superado los escollos», explicó Fornesa.
Fainé detalló que la entidad ha crecido mucho en su área tradicional -Cataluña y Baleares, que representa el 57% de su negocio-, pero lo ha hecho en mayor medida en lo que denomina su área de expansión», es decir, el resto de España. En grandes números, el avance de 2005 en la zona tradicional fue del 40%, y del 60% en el resto.
En la comunidad de Madrid, sede de la principal caja competidora, La Caixa captó el pasado año 70.000 clientes netos. Los 9,6 millones de clientes alcanzados al término del ejercicio llevan a que, a 31 de diciembre pasado, uno de cada cinco españoles fuera usuario de los servicios de La Caixa.