La publicidad ha ido convirtiéndose con el paso de las décadas en un sector imprescindible, tanto para el desarrollo y evolución de las actividades económicas y sustento y fomento de la sociedad de consumo como para fomentar hábitos saludables o solidarios en los ciudadanos a través de campañas gubernamentales o de ong. Para medir la calidad de la creatividad que las agencias españolas generan día a día y que los ciudadanos consumimos casi sin darnos cuenta, nada mejor que repasar los premios del más prestigioso festival de publicidad, el Festival Internacional de Publicidad de Cannes, que en su 52 edición registró la mayor participación española de todos los tiempos. Una concurrencia que, por otra parte, no se vio refrendada con un aumento significativo de premios, tan sólo tres más que en 2004.