El profesor del Departamento de Economía Agraria y de los Recursos de la Politécnica de Madrid Alberto Garrido afirmó ayer que la política sobre el agua «no puede marcar ni definir» la política urbanística y la ordenación del territorio. En su opinión, la política hídrica debe «acomodarse a ella como mejor pueda», ya que se sitúa «en un plano inferior de jerarquía al desarrollo del territorio».
Garrido hizo estas declaraciones tras impartir su ponencia Las aguas subterráneas y la gestión de la escasez hídrica en la región mediterránea, en el Simposio Internacional Sobre el Uso Sostenible de Aguas Subterráneas, que se celebra en la Universidad de Alicante. El científico, que trabaja en la universidad californiana de Berkeley, señaló que, aunque técnicamente es posible, «no es la opción más adecuada» inyectar agua procedente de la desalinización en los acuíferos sobreexplotados, como el del Vinalopó, en Villena. En cambio, abogó por definir en la agricultura los usos económicos más productivos para poder «rescatar algunas concesiones que no sean muy costosas y establecer una moratoria de los bombeos».
Así, se refirió al caso del Vinalopó, donde el cultivo de la vid usa poca agua y su producción es muy alta, al igual que la rentabilidad de la industria asociada a ella.