El presidente de la delegación de observadores que el Parlamento europeo ha enviado a las elecciones legislativas en Cisjordania y la franja de Gaza, Edward McMillan-Scott, declaró ayer que los grupos radicales islámicos no pueden esperar una legitimación por participar en unas elecciones democráticas y, al mismo tiempo, «amenazar de muerte y destrucción» a Israel. «Hamás deberá elegir entre las balas o los votos», señaló.
Lo cierto es que el grupo militante fundamentalista ha mantenido durante estos últimos meses el compromiso de cese al fuego, lo que, según McMillan, es un punto «esperanzador» en unas elecciones que, a su juicio, marcarán un hito para Hamás y para la comunidad internacional. «Hoy en día, es evidente que la democracia, así como la paz, se extiende en la región», declaró el presidente de la delegación europea.
800 observadores
En total, más de 800 observadores enmarcados en 48 comisiones y organismos internacionales supervisaron el desarrollo de los segundos comicios legislativos palestinos. Entre ellos, se encontraba el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, cuyo centro -el Instituto Nacional Democrático- envió a la zona unos 80 delegados, entre los que se encontraba la ex ministra española de Asuntos Exteriores Ana Palacio.
«No cabe duda de que la actuación de Hamás en estas elecciones presentó un dilema para Occidente, que ve al grupo como a una organización terrorista. Es más, Estados Unidos, la UE y Naciones Unidas declararon que el futuro Gabinete de la Autoridad Palestina no debería de incluir a nadie que apoyase la violencia o se oponga al derecho de Israel de vivir en paz y seguridad», añadió McMillan.
También el Gobierno de Estados Unidos siguió con atención las elecciones legislativas palestinas y con un poso de inquietud ante el avance del movimiento islámico, incluido en su lista de grupos terroristas. «Nosotros no tratamos con Hamás. Eso no ha cambiado y, por el momento, no hay planes de que vaya a cambiar», declaró el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.