El culo y los ojos están en el punto de mira de la mayoría de las chicas adolescentes, aunque muchos o muchas se habrán quedado sin saber que esa parte de su anatomía ha enloquecido a alguna morena, ya que poco más del 30% de las adolescentes se atreven siempre o casi siempre a entrarle a la persona que le gusta.
Pero ellas tienen a su favor un sexto sentido ligón que les hace discriminar mucho mejor que los chicos si hay receptividad por parte de la otra persona o no. Y ya que existe ese famoso sentido femenino, lo utilizan de la mejor manera. «Cuando la chica entra, se asegura de que en principio haya señales de receptividad», explica Víctor Ramos.