Salían entusiasmados del Gran Teatro. Eran Antonio, Raúl, Cheri, Alba, Ruben, Rafael, y muchos más, todos ellos alumnos de la Academia Altabix, de segundo y tercero de primaria. Formaban filas para regresar a su centro escolar después de asistir a un concierto en directo en el Gran Teatro, ofrecido por la sección de cuerda de la Orquesta Ciutat d'Elx y juraban y perjuraban que se lo habían pasado «bomba» y que tenían «muchas ganas» de renovar la experiencia.
Eran los integrantes del primero de los dos grandes grupos que participaron en la inauguración del programa de conciertos didácticos que organiza el Ayuntamiento para reforzar los conocimientos musicales de los alumnos, tanto de primaria como de secundaria. Otro de los objetivos es permitir a los chavales comprender el lenguaje musical y, sobre todo disfrutarlo.
Los conciertos se prolongarán, un año más, hasta finales del presente curso. Pero, además, los más pequeños disfrutarán de dos obras de teatro musical. Los del primer ciclo verán y oirán Bernat i el So, y los del superior de primaria de Juli Garrofa. Por su parte, los de secundaria verán un vídeo sobre la época barroca para complementar su cultura musical. Cuando termine el año escolar serán cerca de 6.000 alumnos los que habrán asistido a la nueva tanda de conciertos didácticos.
Arriba los brazos
Ayer, la participación de los escolares fue total. Aplausos entregados, algunas que otras risas extemporáneas y muchísimas ganas de convertirse en director de orquesta durante unos segundos. Tras explicar un especialista en animación musical los distintos términos que se utilizan para modular la intensidad de la música, como son pianísimo, mezzo piano, piano, forte, mezzo forte y fortísimo, solicitó la colaboración del público. Fue un éxito rotundo. La práctica totalidad de los chavales, manos en altos y a los gritos de «yo, yo», intentaron ser los elegidos.
Una decena lo consiguió. Tras subir al escenario y colocarse en función de su altura, el animador eligió a tres para dirigir la orquesta de cuerda. Los demás recibieron la orden de moverse rápidamente o lentamente en función de la música.
El primer director de orquesta, Samuel, del colegio San Fernando, demostró ser un niño muy tímido. Dejó los brazos abajo y todo quedó en un pianísimo. El segundo, Kamal, del centro público La Alcudia, sí levantó los brazos. La orquesta tocó con mucha intensidad. Finalmente, el tercero, Silvia, una alumna del colegio El Toscar, remató la faena. Supo levantar los brazos, bajarlos y modular el tempo con la mano.