La diversión y el buen ambiente hacen que las fiestas del Porrate de San Antón congreguen a muchos alicantinos. Este domingo las fiestas del Porrate celebraron uno de sus actos más populares, la bajada de galeras, patinetes artesanos con los que los más pequeños se lanzan desde los alto de la cuesta de San Antón.
Los niños esperan impacientes al final de la cuesta a que llegue la galera para poder montar en ella. La pequeña Laura Romero ha resultado ser la ganadora de este año y afirma estar muy orgullosa: «Es la primera vez que participo en la bajada de galeras. Otros años no he podido porque era muy pequeña y no me dejaban. Estoy muy orgullosa de haber ganado».
Este año no han presentado galeras originales, pero la comisión anuncia la creación de diez galeras más para el próximo año, ya que las que había ayer se quedaron pocas para todos los niños que querían participar.
En la bajada había muchos niños del barrio, pero también otros venidos de otras zonas de Alicante, como la nieta de José Muñoz, antiguo vecino de San Antón: «Yo he vivido toda la vida en el barrio, pero ahora no. Pero cada año traigo a mi nieta, que disfruta mucho con la bajada de galeras». Aunque dice José que las cosas han cambiado mucho: «Antes hacíamos nuestras propias galeras y nos tirábamos por la cuesta del Pinto, que era más larga y empinada. Pero eso era antes, ahora me toca ejercer de abuelo, que también reconforta».
Elena, Sonia, Mélodi y Alba son vecinas del barrio y disfrutan mucho de las fiestas de San Antón, sobre todo de los juegos infantiles: «Venimos siempre y lo pasamos muy bien, hemos jugado y nos hemos tirado con las galeras, también queremos participar en la cucaña».
Tal y como dicen las niñas, después de la bajada de galeras todos los peques participan en la cucaña, un poste de varios metros que deben escalar. Después de muchos intentos, el jovencito Cristian Martínez llegó a lo más alto y cogió el premio que allí le estaba esperando, una jamón con la pata pintada de negro. «Es la primera vez que juego a la cucaña y me he llevado el jamón, estoy muy contento. Voy a casa a llevárselo a mi madre», dice Cristian con el jamón entre las manos.
Tras la cucaña, todos los presentes pasaron un buen rato compartiendo una suculenta salchichada en la plaza del Hospital Viejo, que daba por finalizadas las actividades que el Porrate tenía programadas para ayer domingo.
Sólo un puesto
Antes de iniciarse los juegos tuvo lugar un acto muy tradicional, la bendición de los puestos del Porrate. Cada año en las calles del barrio se colocan puestos de frutos secos y chucherías durante las fiestas de San Antón, una tradición que poco a poco se ha ido perdiendo.
Este año sólo ha asistido a la cita el puesto de Carmen Bracelo. «Llevo 35 años ininterrumpidos viniendo a las fiestas de San Antón», asegura Carmen, que se lamenta de que cada vez quedan menos puestos: «Es una pena, cada vez quedamos menos, este año sólo estoy yo, pero la gente sigue comprándonos, así que vendremos mientras la gente nos reciba».
En estas fechas es típico comprar bolitas de San Antón y el turrón de novia, además de frutos secos, como los garbanzos que tiran a San Antón. Las fiestas finalizan el próximo domingo con la bendición de los animales en la plaza de toros.