El futuro Sistema Nacional de Dependencia tendrá una puesta en marcha gradual. De entrada, sólo tendrá acceso a él un porcentaje limitado del 1,3 millones de dependientes españoles, el 80% mayores de 65 años; las personas que sufren gran dependencia, aquéllas con pérdida total de autonomía mental o física, que necesitan de continuo a un cuidador a su lado.
En el 2007, el primer año, serán asistidos unos 200.000 grandes dependientes, y los dos años siguientes otros 373.000 dependientes severos, aquéllos que requieren ayuda para las actividades básicas de la vida pero no la presencia constante de un cuidador. El resto del colectivo, los dependientes moderados, se incorporarán paulatinamente.
En la actualidad menos del 6,5% de los dependientes españoles se beneficia de algún tipo de atención pública; el resto se lo ha de costear por su cuenta, bien porque pagan residencias, ayuda y servicios privados, bien porque el cuidado lo asume la familia, casi siempre una mujer.