El plan contra la venta de droga junto a los colegios e institutos tiene además su complemento con el control con el mismo fin en las zonas de ocio y marcha de las ciudades.
Según explicó ayer el ministro José Antonio Alonso, este programa de prevención, que se comenzó a ejecutar el lunes pasado, pretende acabar igualmente con el tráfico de droga al menudeo y con el consumo público de estupefacientes en bares y lugares de reunión de jóvenes. Ambos tienen el mismo objetivo -los camellos-, pretenden alejar de las drogas a las mismas personas -los jóvenes-, y nacen con una duración mínima de dos años.
El plan de persecución del pequeño tráfico de drogas en lugares de ocio contará también con la asignación de un cupo policial concreto -que aún no se ha determinado- y prevé la elaboración por responsables regionales y locales de un mapa de zonas y lugares de riesgo donde centrar los controles y la vigilancia.
Las operaciones policiales se dirigen no sólo a aumentar la detención de camellos, sino también a perseguir la tenencia y el consumo de drogas en vías y locales públicos que, además de acarrear sanción al consumidor, puede tener graves consecuencias para los locales de ocio que lo toleren o lo fomenten.
Las actuaciones se concentrarán en fines de semana y vacaciones escolares, en lugares de diversión y de copas, pero también en centros y estaciones de transportes.
Las autoridades tratarán de fomentar las labores de vigilancia de las propias empresas de ocio y se recabará de los propietarios y empleados de estos negocios datos que permitan detectar qué personas y en qué lugares ofrecen drogas.