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Miércoles, 4 de enero de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CULTURA
'Pequeños triunfos' en las cárceles alicantinas
La campaña de Navidad de la Pastoral Penitenciaria refuerza el objetivo de la reinserción de los presos en la sociedad
PROGRAMA NAVIDEÑO. Un equipo prepara lotes de equipamientos para distribuir entre las internas de Fontcalent y Villena. / J. L. G.
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Doble condena: mujer presa. Bajo esta premisa o lema gira la campaña de Navidad de la Pastoral Penitenciaria que cumple once años de trabajo social en las cárceles de Alicante y que coordina el sacerdote Ignacio Blasco. «Esta campaña ha ido adquiriendo volumen a la vez que recibíamos más apoyos, y este año quisimos centrarnos en la mujer presa porque necesitamos mejorar las infraestructuras de apoyo destinadas a este colectivo», explica Blasco.

Básicamente esa infraestructura tiene que ver con las casas de acogida que se ponen a disposición de los presos y presas que se benefician de permisos penitenciarios. Las casitas, como así denominan, son un punto de partida para conseguir la reinserción en la sociedad de estas personas que sin ayuda externa tienen muchas posibilidades de volver a reincidir y caer de nuevo en prisión.

La Pastoral Penitenciaria cuenta con dos casas, una para hombres y otra para mujeres, y ésta última se ha quedado pequeña, sin las condiciones necesarias. Por ello, con esta campaña, entre otras cosas, se persigue lograr los apoyos necesarios para conseguir una nueva casita.

En suma, el objetivo de esta campaña navideña del 2005 se centra en seguir dotando de medios económicos a la casita San Vicente Paúl para la acogida de permisos penitenciarios y libertades para las mujeres presas, así como para la acogida de las familias de estas internas, e ir dando pasos para conseguir una nueva casa de acogida de mujeres.

«Los que trabajamos en la cárcel manejamos un doble discurso, el preventivo, el antes de la cárcel, analizar lo que ha ocurrido porque el delito siempre es el final del camino, y sobre todo nos ocupamos del después», comenta Ignacio Blasco, que es el director del Secretariado Diocesano de la Pastoral Penitenciaria Orihuela-Alicante.

La población reclusa aumenta cada día más en España. En el caso de la mujer, aunque el porcentaje de presas en España es del 8% sobre el total de presos españoles, que haya 4.719 mujeres en prisión es motivo de reflexión. «Debemos hacer lecturas globales -dice este sacerdote que desarrolla su trabajo en las prisiones alicantinas- porque la realidad es que cada año aumenta en 3.000 personas la población penitenciaria y no paran de construirse cárceles nuevas. Además está cambiando el perfil del preso, con miles de extranjeros en prisión. También cambia el perfil del delito y del consumo de drogas. Un dato es bien significativo: si en el año 1985 había 15.000 presos en España, ¿qué ha pasado que ahora hay 61.000 presos? Se ha cuadruplicado la población reclusa y el problema de fondo es saber qué redes sociales están propiciando que esto esté pasando. Desgraciadamente, nos quedamos en la noticia del preso que ingresa, pero no hacemos la lectura previa y nos planteamos la pregunta: ¿qué ha pasado antes?».

El empeño de personas como Ignacio Blasco es intentar abrir el mundo de la prisión, en este caso de las cárceles de Alicante, a la sociedad alicantina y campañas como ésta de Navidad tienen ese objetivo. Doble objetivo de concienciación si se habla de mujeres presas porque, «si un hombre lo tiene complicado para reinsertarse, la mujer lo tiene mucho peor. A una mujer delincuente -añade Blasco- se le presupone que es más delincuente que un hombre cuando las estadísticas nos dice que el delito es masculino, ya que sólo el 8% de la población reclusa es mujer. En cambio, cuando una mujer llega a prisión lo hace ya muy degradada, con problemas de drogas, desarraigo familiar, en muchos casos prostitución, y necesitan más ayuda».

El principal motivo para el ingreso en prisión es el consumo o tráfico de drogas y los delitos contra la propiedad (80% del total). El perfil de las mujeres que salen se puede clasificar en dos tipos: las que deciden hacer un cambio en su vida y las que siguen enganchadas al consumo y, consecuentemente, al tráfico en mayor o menor escala. En la actualidad, hay 83 internas en la prisión de Fontcalent; 65, en Villena; y 33, en el Psiquiátrico Penitenciario, aunque en este caso se trata de mujeres que llegan de toda España, ya que en todo el país sólo hay dos psiquiátricos penitenciarios y uno es el de Alicante.

«Nuestro trabajo se intensifica durante el periodo crítico -explica Ignacio Blasco- que oscila desde que salen de la cárcel a los dos meses posteriores. En este espacio de tiempo intentamos cubrir vacíos porque el 66% de los presos vuelve a reincidir. Es aquí donde logramos nuestros pequeños triunfos, esas noticias positivas que no salen en la prensa y las casitas son una herramienta indispensable que les permite y nos permite soñar».

Este religioso se sincera cuando asegura con orgullo: «Si conseguimos que sólo una persona con la que estamos trabajando se reinserte en la sociedad habrá merecido la pena nuestro esfuerzo y dedicación».

En las casas de acogida, los presos y presas, a través del seguimiento oportuno, tienen el referente vital básico para iniciar una nueva vida. «La cosa es sencilla, nosotros les decimos: 'Ésta es tu casa y te pedimos que la cuides y te des cuenta que desde aquí puedes reinsertarte en la sociedad'».

En el caso de la mujer presa, su problemática de estancia y reinserción se complica cuando tienen hijos, situación que es muy frecuente. Por eso esta campaña navideña también busca ayudar a pagar viajes a los niños que tienen a su madre en prisión, para que puedan verse; además de becar a las familias de las reclusas para ayudas de alimentación, comedor escolar para los niños, libros de texto y otras necesidades urgentes. «La situación de los hijos de las presas nos preocupa mucho, por eso la campaña del año pasado la dedicamos a estos ángeles de la Navidad, que también son víctimas», destaca el responsable de la Pastoral Penitenciaria.

Víctimas y verdugos. En este sentido Ignacio Blasco intenta aclarar que «hay muchos prejuicios en nuestra sociedad, mi trabajo es complicado y siempre intento dejar muy claro que yo soy el capellán de ambos, del delincuente que se convierte en preso y de las víctimas. Básicamente queremos normalizar el discurso sobre las prisiones y los presos y evitar, en la medida de lo posible, los prejuicios y los tópicos».

El nuevo perfil

También asegura este sacerdote, que realiza su trabajo a caballo entre la parroquia San Vicente Ferrer, de Elche, y las prisiones de Alicante, que el perfil del preso ha cambiado en España. «Se están igualando las clases sociales en la prisión porque nos encontramos cada día más con presos de clase media, gente aparentemente normal que llega a prisión por cometer un delito relacionado con la violencia de género o por delitos relacionados con las nuevas drogas», destaca Ignacio Blasco.

De igual modo, la inmigración también dibuja otro perfil del preso que cumple condenas en las prisiones alicantinas. Así, la presente campaña quiere facilitar, a través de ayuda económica, a las internas extranjeras y españolas de las cárceles de Alicante, la comunicación telefónica básica son sus familias.

Los Servicios Sociales no pueden asumir las necesidades de estas personas, «hay que atender el día a día, los casos urgentes que necesitan ayuda inmediata», resalta este religioso, que espera que la campaña de Navidad sirva para mantener la casita: «Queremos seguir creando un hogar para estas mujeres que buscarán un lugar en el que poder lanzarse a la búsqueda de su total libertad, su reinserción en la sociedad, su independencia y la consecución de un trabajo digno lejos de los círculos de la marginalidad y el consumo de drogas».

En la Campaña de Navidad de la Pastoral Penitenciaria, bajo la coordinación de Ignacio Blasco y con la colaboración de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, ha venido trabajando un nutrido grupo de voluntarios y familiares que se ha volcado en la recogida y preparación de lotes-regalo de Navidad (productos de primera necesidad) para los presos y presas. «Toda ayuda es poca, pero estamos muy satisfechos de los resultados que estamos logrando durante estos últimos años y del grado de implicación de la sociedad alicantina en un tema tan complejo como es éste», concluye Blasco.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.



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