Ayer se conoció que el paro registrado en las oficinas del INEM subió en diciembre en 7.357 personas, lo que representa el tercer mes seguido de subidas (en diciembre del 2004, el paro bajó en más de 9.000 personas). Pese a ello, el cómputo interanual es bueno: durante el ejercicio, se ha reducido en cerca de 10.000 personas (un 1,08%), con lo que el total de desempleados es ahora levemente superior a los 2,1 millones. El ejercicio del 2005 es, en cualquier caso, singular y no apto por tanto para formar parte de series estadísticas ya que durante él ha tenido lugar un proceso extraordinario de regularización de inmigrantes que ha dado lugar a 466.000 nuevas afiliaciones a la Seguridad Social. En definitiva, nuestro mercado laboral ha absorbido una gran cantidad de mano de obra foránea, y al propio tiempo ha reducido el desempleo global Todo ello ha sido posible gracias a un crecimiento de la economía del 3,5%, ciertamente elevado y que probablemente no se mantenga en los sucesivos ejercicios, por lo que parece prudente comenzar a poner puertas más decididamente a la inmigración: nuestro país está todavía en niveles excesivos de desempleo, sobre todo femenino, con relación a Europa y es preciso actuar en este terreno con mayor rigor que el mostrado últimamente.