La Verdad

Hospedaje en una cueva para crear

Hilarión Pedauye, el promotor de la residencia para artistas en una cueva del Barrio del Rodeo en Rojales, frente a esta. :: alberto aragón
Hilarión Pedauye, el promotor de la residencia para artistas en una cueva del Barrio del Rodeo en Rojales, frente a esta. :: alberto aragón
  • Rojales cuenta con un alojamiento único en la provincia a disposición de aquellos artistas que busquen en su barrio troglodítico un lugar para inspirarse

Pedauye y la artista plástica son asimismo los gestores desde hace un año de la Sala Mengolero que se ubica en otra de las construcciones en piedra que se remontan al siglo XVIII, en un enclave donde el resto de estancias horadadas en la piedra están ocupadas por artistas o artesanos de diversas disciplinas como la marroquinería, cerámica, pintura o escultura.

La idea surgió, comenta Pedauye, a imitación de residencias de esta clase que hay en Berlín, la ciudad natal de su mujer y una de las capitales europeas con mayor actividad cultural. El promotor de la iniciativa, que es guarda fluvial de profesión, «pero con muchas inquietudes culturales», recalca, comenzó a madurar la idea en noviembre del 2014 cuando pudieron adquirir una antigua cueva deshabitada en el Rodeo y tras arduos trabajos lograron concluir el proyecto de esa residencia. Como esta residencia hay otras en Blanca con el Centro La Negra o en Monteagudo con La Postura pero la rojalera tiene el encanto de estar bajo un cerro. «La obra ha respetado al máximo las condiciones primitivas de la cueva y hubo que desescombrar a mano porque hasta el cerro no pueden subir camiones y así poder sacar la basura acumulada de años».

Los trabajos han puesto en valor un espacio que luce blanco y azul en el entorno y que presenta «todas las comodidades de un alojamiento moderno pero en una cueva centenaria». Así se divide en diversas estancias en los ochenta metros cuadrados que ofrecen dos habitaciones, salón y baño, además de que en esa reconstrucción hallaron un aljibe en cuello de botella con una enorme orza que hacía de fresquera tras tirar uno de los muros y que ahora es visitable.

El propietario asimismo destaca que además quienes quieran utilizarlo cuentan con un taller para realizar sus obras «en un modelo que pensamos se podía implantar perfectamente en un barrio como este en el que desde hace un cuarto de siglo la creación artística es su marca distintiva». El promotor del proyecto es un enamorado de este enclave desde el que se divisa el pueblo bajo sus pies y ofrece unas vistas inmejorables de la comarca y recuerda que en Rojales este tipo de asentamientos eran frecuentes no en vano hay unas trescientas cuevas diseminadas entre El Rodeo, la zona del Calvario-Escarihuela o El Pantano.

Muchas de propiedad privada, otras municipales como la que acoge la Sala Mengolero y numerosas en desuso «que se deberían poner en valor como un atractivo turístico más», apunta Pedauye, quien define su propuesta como «un espacio donde cualquiera que venga de fuera cuente con un lugar donde alojarse y también compartir experiencias con los otros ocupantes de las cuevas cercanas». De hecho la decoración se nutre de piezas aportadas por los artesanos y quienes la ocupen «tienen la sensación de que el arte en sus diversas expresiones es el que domina en las estancias porque esa es nuestra apuesta», afirma, ya que cada uno de estos u otros que exponen en la sala que gestionan dejan siempre una pieza en depósito.

El primero de sus ocupantes fue un artista multidisciplinar noruego, Oliver Mann, quien desarrolló a principios de año su trabajo en la cueva-residencia que además cuenta con otros atractivos añadidos. Así el propietario describe que justo enfrente de la misma hay un espacio abierto que se ha habilitado a modo de patio en el que también se pueden realizar exposiciones al aire libre, pintar o acoger desde representaciones teatrales a lecturas literarias entre otras.

Su decoración también resulta ecléctica y en ella se mezclan desde un despliegue de especies vegetales de la zona con higueras o pinos a un pequeño huerto con alcachofas, acelgas y otros productos huertanos a elementos decorativos de nuevo cuño o piezas rehabilitada. Además su encalado muro exterior ofrece una especie de 'cuaderno de registro para visitantes' de quienes pasan por el barrio de cuevas. Pedauye lo asemeja a una «carta náutica y es obra de un artista con el que contamos para la inauguración». Así el mural lo ideó Jesús Lorente Andrade, quien desarrolla en la localidad murciana de Los Alcázares proyectos de arte urbano en paredes y que pertenece al colectivo cultural La Compañía de Mario. «Consideramos que es una idea original que cada uno de los creadores que pase por aquí deje su impronta y no se nos ocurrió nada mejor que optar por un cuaderno de bitácora en el muro», recalca Hilarión Pedauye, quien insiste que cada uno puede dejar su huella en forma de frases, pintura o que incluso contará con una 'maleta-vitrina' donde guardar objetos que quieran ceder «y que la gente que se acerque al Rodeo sepa quién ha estadoen este espacio cultural y a qué se dedica».

L os artistas suelen buscar para inspirarse en muchas ocasiones emplazamientos diferentes a sus lugares de residencia habituales y que la imaginación de nuevas luces, contrastes o paisajes ante sus ojos se puedan plasmar después en sus obras. Rojales ofrece desde el pasado mes de enero un singular alojamiento destinado a ser la primera residencia de artistas de toda la geografía provincial ya que en su histórico barrio troglodítico de casas-cueva de El Rodeo se halla un espacio subterráneo para estos fines.

Se trata de la apuesta personal del matrimonio formado por Hilarión Pedauye y su mujer, la artista alemana Jennifer Virginia Rotter. Ambos decidieron embarcarse en un singular proyecto que compagina un albergue destinado a acoger tanto a creadores que busquen inspiración como a otro tipo de huéspedes que se inclinen por una estancia en una cueva residencia equipada como cualquier otro establecimiento hotelero pero con el atractivo añadido de saber que lugares como el rojalero no se estilan hoy día.