La Verdad

Recordar a Miguel, celebrar su poesía

Recordar a Miguel que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz es (...) un deber de amor». La esencia de estas palabras de Pablo Neruda, en homenaje a Miguel Hernández, rondan la memoria colectiva oriolana en dos momentos del año, octubre y marzo, como medio para tener presente al poeta oriolano. Sin embargo, todo aniversario tiene asociada una tara: su carácter puntual. En el caso de Miguel, así ocurre. Sobrepasados los meses de su nacimiento y muerte, el resto del año la figura del autor de 'Perito en lunas' reposa, por lo general, en un barbecho mayor de lo deseable. Unido a ello, uno observa, con cierta tristeza, que nuestra ciudad, frecuentemente, en esas efemérides centra el recuerdo del poeta en todos los problemas que ha generado la gestión y conservación de su legado. Se cae, de este modo, en el 'vicio' de realzar la herencia hernandiana que no hemos podido mantener en nuestra ciudad (que es la de Miguel) y se olvida, casi de forma absoluta, lo único que nadie podrá nunca quitarnos: sus poemas.

Es curioso, por ello, observar cómo el mismo día del aniversario de su nacimiento, 30 de octubre, apenas nadie reparaba en que se llevaba a cabo el fallo del Premio de Poesía Infantil Ciudad de Orihuela, o que al día siguiente se celebraba en su Casa-Museo una lectura de poemas en su recuerdo. Si estos acontecimientos, celebrados en octubre, apenas trascendían, es muy posible que, en noviembre, también pase de puntillas el acto de entrega del Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, convocado por la Fundación Cultural que lleva su nombre y por el Patronato en el que se integra la misma, junto a otras instituciones de la talla de la Generalitat, la Diputación o nuestro mismo Ayuntamiento. El premio, creado hace más de dos décadas, recuerda la labor poética de Miguel y hace que su nombre y su obra pervivan y se extiendan en cada escritor que aspira al galardón y en cada lector que, una vez publicado el libro premiado, lo abre y paladea sus versos. En ellos es donde tenemos que evocar a Miguel, donde hay que buscarlo.

Ese objetivo es el que, desde hace cinco ediciones, hemos intentado ponderar la Fundación Cultural Miguel Hernández y Auralaria a la hora de organizar la entrega del galardón hernandiano. Lejos de alimentar errores del pasado o rencillas laberínticas y enquistadas, hemos querido que el protagonista sea, en general, la poesía, y, en particular, la poesía de Miguel. Juan Manuel Muñoz Aguirre, el poeta premiado en esta edición de 2015 por su obra 'Un campo de batalla antes de la batalla', dice en uno de sus poemas que «la memoria es perversa». Ya es tiempo de evitar que la memoria de lo que fue Miguel abandone ese calificativo y que, al contrario, parafraseando otro verso de Muñoz Aguirre, su recuerdo «evoque el incendio» al leer cada uno de sus poemas.

Para quienes quieran participar de este 'incendio poético', el sábado 14 de noviembre, Auralaria y la Fundación Cultural Miguel Hernández les esperan en el Auditorio de La Lonja. A aquellos que prefieran el recuerdo acre de Miguel, también les esperamos, para convencerles de que, por encima de todo, Miguel es poesía y siempre hay que rememorarlo, tal como decía Neruda, con amor.