EL CONTENIDO
La exposición es fruto de la colaboración entre la Obra Social la Caixa y el Museo Chillida-Leku, encargado de preservar el legado del artista. Las piezas seleccionadas muestran la variedad, la riqueza y la calidad extraordinaria de las creaciones de Chillida, pues recogen todos los aspectos de su producción: desde las esculturas para espacios públicos, con proyectos y maquetas, hasta las gravitaciones de los años ochenta, que exploran las posibilidades escultóricas del papel y el dibujo, así como esculturas de terracota, de acero y de alabastro.
Asimismo, la exposición permite reconstruir el juego de Chillida con la naturaleza y la arquitectura, y también la gran capacidad de formalización y creación de símbolos contemporáneos.
«Eduardo Chillida ha entendido quizás como nadie que el universo se expresa en formas antes que en significados», escribe Carlos Aurtenetxe, poeta y amigo personal del artista, en uno de los textos del catálogo realizado con motivo de la exposición.
Impulsores
Responsables de la Obra Social de la Caixa, del Ayuntamiento de Alicante y del Museo Chillida -Leku, entidad responsable de preservar el legado del artista, presentaron ayer esta exposición que traza una de las etapas más prolíficas y creativas del escultor.
La muestra es un homenaje al artista, creador de un nuevo lenguaje escultórico, a través de 58 obras realizadas entre 1980 y 2000. En concreto, según explicó Ignacio Chillida, hijo del desaparecido escultor y comisario de la exposición, la muestra exhibe once esculturas que más tarde se convertirían en monumentales, diez esculturas de tierra, un material que «redescubrió tras abandonarlo durante muchos años», además de trece dibujos, cinco collages, dieciocho gravitaciones (papel, tinta y cuerda) y una obra de alabastro.
Libertad y tolerancia
Las obras de Chillida , a juicio del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Miguel Valor, reflejan su compromiso social, así como su defensa de valores universales, como la libertad y la tolerancia. En 1980, Eduardo Chillida era un artista reconocido internacionalmente. Su obra se había presentado ya en los grandes museos de Europa y Estados Unidos, y sus intervenciones en espacios públicos habían contribuido de manera muy importante a la renovación de la escultura monumental. Nacido en San Sebastián en 1924, Chillida tenía entonces 56 años y su carrera estaba a punto de realizar un giro decisivo. Entre 1980 y 2002, vivió un periodo de plena madurez. Si en las esculturas juveniles prevalecen la fuerza y la agilidad física, su obra de madurez es cada vez más conceptual.
Las piezas seleccionadas muestran la variedad, la riqueza y la calidad de las creaciones de Chillida, pues recogen todos los aspectos de su producción, desde las esculturas para espacios público hasta las gravitaciones, según explicó el director de la Caixa en Alicante, Víctor Guardiola.
«Chillida ha entendido quizás como nadie que el Universo se expresa en formas antes que en significados», escribe Carlos Aurtenetxe, poeta y amigo personal del artista, en uno de los textos del catálogo realizado con motivo de la exposición.





