La Verdad

«La fórmula del éxito es humildad, transparencia, constancia y formación»

Antonio Cidoncha en el despacho de su fábrica en Ondara, junto a los premios de Cedma y Jovempa. :: R. G.
Antonio Cidoncha en el despacho de su fábrica en Ondara, junto a los premios de Cedma y Jovempa. :: R. G.
  • El dianense reconoce que el premio Jovempa Joven Empresario 2016 es una gran responsabilidad al ser el primero de la comarca en obtenerlo

  • Antonio Cidoncha Director general de Cidoncha Producción

A sus 37 años, el dianense Antonio Cidoncha ha conquistado el premio al joven empresario que concede Jovempa. El jurado valoró su trayectoria y cómo supo reinventarse ante dificultades adversas. Está casado, tiene dos hijos y cuenta con varios másteres a sus espaldas que acreditan su apuesta por la formación.

En dos ocasiones se quedó a las puertas de ser el primer emprendedor de la Marina Alta en recibir el Premio Jovempa Joven Empresario. Este año por fin lo ha logrado. ¿Qué significa para usted este reconocimiento?

Una gran satisfacción y una gran responsabilidad, al saber que en la historia de Jovempa es la primera vez que escogen a un empresario menor de 40 años de la comarca. Yo soy un defensor de la Marina Alta. Soy de Dénia y la empresa está en Ondara, mi corazón y mi pulmón. Pero, por encima de todo, yo he defendido siempre la Marina Alta porque considero que hay un buen tejido empresarial.

Con tan sólo 19 años decidió embarcarse en una aventura empresarial, ¿por qué?

Principalmente a mí lo que me marca es que con 13 años falleció mi padre de un infarto, delante de mí el día de Reyes. Él era panadero. Además, me crié en un entorno empresarial. Con todo eso, me marqué un objetivo, que tenía que montar una empresa y llevar el apellido de mi padre hacia adelante. Esa fue mi fuerza. Entonces me puse a hacer coquitas en mi casa e irme por los bares. Recuerdo especialmente mi primer cliente, que fue el bar Lepanto, que lo regentaba Sebastián.

¿Cómo ha ido la empresa desde sus inicios hasta ahora?

Con 19 empecé en mi casa, pasé a una panadería donde me dejaban hacerlas y las repartía con mi coche luego monté una distribuidora para comercializar productos congelados y logré tener una red por la Marina Alta de cafeterías. Llegué a casi dos millones de euros de facturación, con 45 empleados. Hasta 2010. Y ahí caí a un punto límite por la situación financiera. El índice de morosidad aumentó y con la no renovación de pólizas me imposibilitaba acceder a más créditos. Alcancé un punto de inflexión, o cerraba las puertas o tiraba hacia adelante. Y cuanto fui hacia adelante fue cuanto tuve que reinventarme con la línea producción, que es la que en estos últimos seis años, aprovechando esa cartera de clientes y creando un nuevo producto como las bases de las cocas, nos ha llevado a estar en los principales canales de distribución de España de alimentación. A partir de ahí montamos otra línea más, que está en Valencia, donde se fabrica todo el producto dulce.

Eso sirve de ejemplo para cualquier empresario que llegue a un punto límite.

Cuando llegamos a una situación límite es cuando una persona tiene que ser humilde y comunicar lo que te está pasando. Yo tuve la gran suerte de que cuando expliqué lo que me pasó muchos me entendieron y me dieron el tiempo suficiente para ir recuperándome. No se debe tirar la toalla. Si eres positivo y constante, y vas dando la cara, al final se puede salir del túnel. Pero hay que estar innovando constantemente.

En 2009 el Cedma le concedió el premio a la mejor proyección empresarial. ¿Cuál es el secreto del éxito de Cidoncha?

En el aspecto personal, siempre he dicho que lo más importante es ser humilde, transparente e invertir en formación. La formación es fundamental. Así seremos más eficientes, más productivos y más competitivos. A nivel profesional, yo le uno la constancia. Hoy, en 2016, tras haber pasado una situación límite, la fórmula es humildad, transparencia, constancia y formación.

¿Es complicado ser empresario y además joven?

Si somos humildes y constantes en nuestro trabajo y nos vamos formando, no es un problema el ser joven porque uno, cuando sale al mercado y habla con conocimiento de causa, tiene su credibilidad y su respeto. A partir de ahí el cliente y el mercado son los que deciden.

¿Qué consejo le daría a alguien que quiera montar un negocio?

Lo primero, que se asesore bien. Las personas nos movemos por impulsos y sensaciones, pero hay que aplicar también el lado racional y realizar un análisis previo de qué es lo queremos hacer e investigar el mercado para ver si ese proyecto va a ser rentable.

¿Qué hace falta en España y en la comarca para que más jóvenes den el paso hacia el emprendimiento?

Desde arriba se debería fomentar más. No hace mucho leí que un porcentaje grande de estudiantes tenían como objetivo ser funcionarios. Necesitamos funcionarios, pero tenemos que cambiar un poco la línea. Si nos mentalizáramos de que si tuviéramos iniciativas de emprender, generaríamos riqueza.

Fue uno de los impulsores de Jovempa Marina Alta y presidió la asociación dos años. ¿Qué le llevó a crear este colectivo?

A raíz de los premios en Alicante de 2005 y 2006, vi que en todas las comarcas de la provincia había una asociación de Jovempa y en la Marina Alta no existía. Soy una persona de retos y pensé que sería positivo para el tejido empresarial tener una asociación bajo el paraguas de la federación. Entonces, de la mano de Fran Vives y varios colaboradores, entre todos la impulsamos y decidieron que fuese el presidente.

Con esa vida tan ajetreada, ¿cómo desconecta?

Un empresario no tiene horarios. Al final yo lo resumo en que es un estilo de vida. A partir de ahí, lo que más me desconecta es cuando me pongo a ver el fútbol, que es mi gran pasión, y disfrutar de mis hijos.