La Verdad

Alumnas de ida y vuelta

Emma Nicole, Victoria Diefels y Megan Kalley, en el IES La Asunción: Matías Segarra
Emma Nicole, Victoria Diefels y Megan Kalley, en el IES La Asunción: Matías Segarra
  • Tres estudiantes extranjeras siguen el curso en el IES La Asunción por un intercambio impulsado por el Rotary Club

Tres estudiantes de secundaria de diferentes países abandonaron su hogar a principios de septiembre para intercambiar sus casas con otras tres alumnas españolas que se desplazan a un destino nuevo durante todo este año académico para aprender una lengua y conocer una cultura diferente. Es el caso de las jóvenes Megan Kalley (Estados Unidos), Emma Nicole (Italia) y Victoria Diefels (Bélgica), que a través del Club Rotary llegaron a España para ser las pioneras de esta iniciativa y seguir sus estudios en el instituto La Asunción.

Estas tres chicas, de entre 16 y 18 años, han podido venir a España gracias al programa de intercambio de jóvenes del Rotary Club. La organización se encarga de poner en contacto a familias de todo el mundo para que los hijos participantes tengan la oportunidad de vivir en el extranjero durante un año lectivo. José Luis Maruenda, miembro del Rotary Elche y padre de acogida de una de las estudiantes de intercambio, indica que la entidad «lo que hace es validar tanto a las familias de acogida como a las de recepción. Es como si garantizara que son familias correctas para este tipo actividad».

Las familias solicitan el servicio que ofrece el club pero «las de acogida son las mismas que participan enviando a sus hijas. Al enviar una chica a estudiar fuera, nosotros tenemos que recibir a otra que venga a nuestra casa, y el resto de familias igual», explicó Maruenda, quien agregó que «hay cerca de 250 estudiantes en España».

Las tres acogidas en Elche estudian en el IES La Asunción, que por primera vez recibe a unas alumnas de intercambio. Este hecho ha supuesto una serie de pequeños inconvenientes tanto a las familias como a las alumnas. Según Nicole, algunos profesores «al entrar a clase me han dicho: 'vale, ¿qué tengo que hacer con vosotras?'. Porque no sabían nada». El único problema que han afrontado las familias ha sido la lentitud del proceso burocrático por la falta de experiencia, según informó Maruenda.

A pesar de estas contrariedades, el centro se ha volcado en solventar los problemas que se le presentaba, según Maruenda. «Tuvimos algunas pequeñas dudas, pero luego vimos que eran todo facilidades por parte del centro», añade. Por otro lado, los profesores prometieron ayudar a las alumnas. «No todos, pero la mayoría en el examen nos ponen cosas un poco más fáciles», explica Kalley. Además, «en clase nos ponen las palabras que no conocemos en la pizarra», añade Nicole.

Las chicas observan diferencias de la educación española con la de sus países de origen. En Estados Unidos, «el nivel es muy diferente, creo que en mi país es más bajo y aquí me exigen mucho más. Además, allí solo tengo siete asignaturas y aquí unas diez» declara Kalley. Por su parte, Diefels argumenta que «en Bélgica es lo mismo, pero cambian las matemáticas, porque están en la rama de ciencias sociales y se estudian aplicadas a la economía». Nicole explica que en Italia el nivel es «muy parecido».

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