La Verdad

Juegos que ayudan a los cinco sentidos

La psicóloga Jessica Piñero con dos niños en la nueva sala de integración sensorial de la fundación. :: MATÍAS SEGARRA
La psicóloga Jessica Piñero con dos niños en la nueva sala de integración sensorial de la fundación. :: MATÍAS SEGARRA
  • La Fundación Salud Infantil pone en marcha una sala de integración sensorial para niños con problemas

  • El uso de este recurso está indicado para pequeños hiperactivos, autistas, con falta de coordinación o mal comportamiento

Columpios, redes, colchonetas, pelotas, balancines y asientos colgantes son algunos de los elementos que integran la nueva sala que la Fundación Salud Infantil ha habilitado en sus instalaciones. Su objetivo, con la puesta en marcha de este recurso, es ofrecer una terapia complementaria a niños que tienen dificultades para integrar de forma correcta la información que reciben a través de los cinco sentidos.

Así lo explica la psicóloga y coordinadora de programas de la Fundación, Jessica Piñero, quien relata que se trata de uno de los pocos centros ilicitanos que cuenta con este innovador sistema, basado en la teoría de Jean Ayres e indicado para niños con algunos problemas, bien de aprendizaje escolar o de atención, hiperactividad, de coordinación motriz, retraso en el lenguaje, alteraciones conductuales o emocionales, entre otros casos.

«La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso central para organizar e interpretar la información que recibimos de los distintos sentidos y poder responder en consecuencia», puntualiza la especialista, quien agrega que en algunos niños es preciso modular dicha información para que puedan reaccionar de forma «adecuada y adaptada al entorno».

Enseñar al cerebro de estos pequeños a reaccionar de forma más eficaz a las sensaciones constituye el trabajo de la terapeuta ocupacional que coordina la nueva sala de la Fundación Salud Infantil, Gema Vidal, quien se encarga de guiar a los menores a través de las distintas actividades y juegos para cambiar sus habilidades, con el fin de que respondan de forma correcta ante cualquier reacción.

Tal y como explican las profesionales sobre algunas situaciones concretas, a modo de ejemplo, algunos de estos niños reaccionan de forma negativa a los sonidos fuertes o inesperados, otros se angustian y sobreexcitan en entornos muy ruidosos, en otros casos les molesta la luz o evitan ciertos alimentos típicos en la dieta infantil.

A nivel de su ubicación corporal en el espacio, hay casos de niños que chocan contra las personas y objetos con frecuencia, otros que constantemente buscan actividades que le proporcionen movimiento o, por el contrario, son demasiado miedosos y se mueven con inseguridad.

A nivel táctil, algunos menores evitan los juegos en los que tengan que mancharse las manos, buscan el contacto físico de forma permanente o, en cambio, se irritan ante la proximidad de otros o cuando les tocan de forma accidental.

Intentar reconducir estas situaciones es lo que pretenden las especialistas de la Fundación, donde actualmente más de una treintena de alumnos pueden beneficiarse de estas terapias, que también están abiertas a otros niños externos al centro, tal y como anuncian desde la entidad.

Vidal explica que en las sesiones están presentes los padres, a quienes se les da unas pautas para que también en casa puedan aplicar el método con sus hijos. La periodicidad de las sesiones y la duración del tratamiento es diferente en cada caso, según la terapeuta ocupacional, quien agrega que esta terapia es beneficiosa para todas las edades, desde bebés hasta adultos, aunque la Fundación comenzará aplicándola hasta chavales preadolescentes.

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