La Verdad

Finita Rufete.
Finita Rufete. / LV

La edad de oro de las 'vedettes' ilicitanas

  • El auge de los espectáculos musicales entre 1950 y 1975 propició la aparición varias estrellas locales

  • El escritor Juan Rodenas analiza en su última publicación el origen, la evolución y el declive de la revista y las variedades en la ciudad

La demanda cultural y de ocio propia de un municipio que en pocos años pasó de tener 50.000 a 125.000 habitantes por la expansión de la industria local, contextualiza el origen de los espectáculos musicales que vieron en la revista y las variedades su mejor baluarte para llegar al gran público.

Salas como Alcázar, Capitolio, Gran Teatro, Ideal, Teatro Cine Victoria, Avenida o la plaza de toros vieron triunfar en las décadas de los cincuenta y sesenta, años de mayor expansión de ambos géneros, a artistas locales que tuvieron renombre a nivel nacional como Finita Rufete, Bebe Palmer o Mary Lledó.

Un periodo de 25 años en el municipio que el médico y escritor ilicitano afincado en Barcelona Juan Rodenas analiza en su última publicación, 'La revista musical y las variedades en Elche (1950-1975)', una aproximación histórica a los espectáculos musicales que pasaron por las salas locales en aquella época. Representaciones que, debido a su gran acogida, encontraron en los ilicitanos a un público fiel, sobre todo durante la década de los cincuenta.

Se trata de un fenómeno cultural que tuvo su mayor esplendor en plena etapa franquista, cuando más apretaba la censura. Asimismo, el declive de la revista y las variedades, que a menudo se entremezclaban en un mismo espectáculo, llegó con los últimos años de la dictadura y los primeros de la democracia. El destape fue, según Rodenas, la causa más evidente del final de ambos géneros.

El trabajo recientemente publicado, en el que Rodenas ha contado con la colaboración de la Cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández (UMH), es, en su mayor parte, fruto de la cesión de la colección privada de programas teatrales de José Guilló, quien recopiló la información durante años tras asistir a los cines y teatros del municipio.

La cercanía con Alicante fue una de las razones por las que los teatros de la ciudad pudieron presentar en sus escenarios a las mejores compañías del género. Según explica Rodenas en su análisis, el hecho de que algunos de los teatros ilicitanos tenían los mismos gestores que los alicantinos y la gran afluencia de público a todos los espectáculos que venían a la ciudad, propició que, además de acoger representaciones de un alto nivel, la ciudad aportase reconocidas 'vedettes' a la revista y las variedades.

Según apunta en el prólogo del libro el historiador local y director de la cátedra Miguel Ors, el lector encontrará «lo que se pudo ver en la ciudad a lo largo del franquismo, un tiempo de silencio, pero también de transgresiones toleradas». Espectáculos «picantes» que hoy pasarían como «entretenimientos inofensivos», apunta.