La Verdad

Jorge Crivillés posa dentro del agua en la playa de Cabo Huertas .
Jorge Crivillés posa dentro del agua en la playa de Cabo Huertas . / Manuel Lorenzo / EFE

«Hacer largas travesías es una droga»

  • Jorge Crivillés

  • nadador alicantino de aguas abiertas que ha completado la Triple Corona

  • «Una vez, rodeado de medusas, tuve sentimientos enfrentados: por una parte pensaba en mi hijo y por otra en el apoyo recibido»

Jorge Crivillés (Alicante, 1971), uno de los cinco españoles que ha sido capaz de completar la Triple Corona de natación en aguas abiertas, tiene muy claro por qué se dedica a un deporte tan sacrificado y tan poco remunerado: «Hacer largas travesías a nado es «como una droga». Y lo dice un hombre que hace solo seis años se «ahogaba» cuando recorría diez metros dentro de la piscina. Como tantos otros, fue una lesión en la espalda le llevó a meterse en el agua hace ahora siete años.

-En agosto completó la travesía del Canal de Molokai, de 52 kilómetros, ¿cuál es su próximo reto?

-Completar el 'Seven Oceans' (Siete océanos). El próximo que me he planteado es el canal de Subaru, en Japón, para el verano de 2017. También me faltarían el canal del Norte, de Irlanda y Escocia, y el estrecho de Cook, en Nueva Zelanda.

-¿Qué le anima a seguir sumando objetivos? ¿Tiene algo que demostrar?

-Primero, tener un patrocinador (Asisa); y luego, que esto es una droga. Cuando haya hecho el 'Seven Oceans' habrá muchas cosas más. El mundo está lleno de mar, costas y hay muchísimo por nadar. Siempre tienes un nuevo reto.

-¿Cómo se sumió en lo que acaba de llamar droga?

-Por un problema físico en la espalda, el médico me dijo que dejara cualquier tipo de deporte y me centrara en la natación, aunque, obviamente, no a estos niveles. Cuando empecé, nadaba en una piscina de veinte metros y no podía hacer ni diez. Me 'ahogaba' y la sensación era bastante frustrante.

-¿Hace mucho? ¿Desde cuándo nada?

-Desde hace seis o siete años, con 39. Mucha gente me dice que al ser de Alicante me habría pasado toda la vida nadando, pero solo lo hacía cuando iba a la playa: hasta la boya y punto. Nunca me había planteado nadar como deporte.

-¿Cómo decide dar el paso a las largas travesías?

-Cuando empecé a entrenar con un grupo de amigos que quería empezar a nadar en mar abierto. Montamos el club RC7, hacíamos las típicas travesías de 2.000 metros y cuando nos planteamos un reto más serio, hicimos el estrecho de Gibraltar. Fue el punto de inflexión: me gustó y quise hacer larga distancia.

-¿Se considera un poco loco?

-Un poco de locura hay que tener porque cuando sales al mar no sabes lo que te vas a encontrar, pero es una locura controlada porque siempre vas con un equipo. Hay que tener un punto de aventurero, de salirte de la norma. Cuando más disfruto es con el mar complicado. de lo contrario, es una piscina de agua salada.

-¿No tiene miedo a lo que pueda encontrarse en el mar, a la fauna marina, sobre todo?.

-Ahí es donde está el punto de locura. Miedo tienes, pero no puedes dejar que te paralice.

¿Alguna experiencia que recuerde especialmente?

Además de muchas medusas -en una travesía por relevos entre Xàbia e Ibiza nos encontramos un banco y estuvimos dos horas nadando entre ellas-, en el último cruce en Molokai, nos encontramos tiburones. Estuve media hora parado, rodeado por ellos y hubo que tener la cabeza fría, ya que si me subía al barco, se acababa el reto. Tuve sentimientos enfrentados: por una parte pensaba en mi hijo y por otra en el apoyo recibido.

-¿Le gusta la competición?

-Mi sentido de la competición está en superar estos retos. Sobre todo cuando van asociados a una causa -sus retos son a favor de AEAL (Asociación Española de Afectados por Linfoma, Meloma y Leucemia)-, al saber que puedes ayudar a otra gente. Tengo 45 años y la competición queda para los jóvenes. Además, tampoco me considero un nadador excepcional como para competir y tener grandes logros. Soy un nadador normal y corriente.

-Para ser normal y corriente, lo que hace no está al alcance de muchos.

-Es cuestión de entrenamiento físico y mental. Me considero un nadador medio en cuanto a tiempos, pero la pasión es lo que me ayuda a superar retos.