La Verdad

Asesinato en la explosión de la crisis

El villenense Gastón Segura en una presentación literaria.
El villenense Gastón Segura en una presentación literaria. / R. A.
  • El escritor villenense Gastón Segura ambienta su novela de género negro 'Las cuentas pendientes' en el Levante de 2008

La costa levantina, la burbuja inmobiliaria y la quiebra de las cajas de ahorros conforman el ambiente elegido por el escritor Gastón Segura para escribir 'Las cuentas pendientes' (Editorial Drácena), la última obra del autor de Villena que se adentra en el género negro para revivir el estallido de la crisis y denunciar mediante su trasfondo las relaciones entre constructores, banca, políticos y mafiosos.

El escritor villenense partió hacia la idea que ha desembocado en 'Las cuentas pendientes' a través de un amigo editor, que le solicitó una novela del género negro para una colección que estaba preparando. Aquello fue hace unos siete años, poco después de la crisis financiera internacional y la explosión de la burbuja inmobiliaria en España.

Con este contexto, el autor encontró en la petición del Banco de España de la fusión de cajas de ahorro el germen sobre el que fabricó esta historia que parte del asesinato de la ex mujer de un presidente de una de estas entidades bancarias.

«La historia se sitúa en una provincia del Levante, que aunque no nombro, se puede intuir que es Castellón pese a que añado cosas que han pasado en otras provincias del Mediterráneo español». Sobre esta zona y con muchas de las noticias que sucedían hace unos años, Segura ha escrito sobre «un hombre que es guionista de telenovelas en Latinoamérica. Vuelve a España y se reencuentra con una amante de la universidad, que resulta ser la ex esposa del presidente de una caja de ahorros que ha quebrado. Ella le da un billete antiguo como regalo y, tras su muerte, los círculos del ex marido creerán que el protagonista tiene los papeles que involucran a mucha gente en sobornos, recalificaciones y negocios en un parque temático que se ha quedado sin construir por la crisis, dejando a muchas personas peligrosas en la ruina».

Sobre la coincidencia entre realidad y ficción de un ambiente conocido por los lectores ya que llena las noticias desde hace tiempo, el villenense concreta que «hay un claro reflejo de lo que sucede. Incluso en la radio, durante la novela, suenan las noticias que sucedían en la realidad cuando escribía. Pero lo que pretendo, como suele hacer el género negro, es hacer una denuncia de la situación que vivimos, con políticos, banqueros, empresarios y mafiosos relacionándose para obtener beneficios de los ciudadanos».

Por otra parte, llama la atención del perfil del protagonista, un guionista venido a menos que vive de las rentas de un negocio hostelero que fructificó. Para elaborarlo, Segura pensó que «el perfil de detective americano no va con España porque los que hay aquí se dedican a divorcios o espionaje industrial. Por eso pensé en un ciudadano medio, adusto, algo cínico y mujeriego sin demasiada moralidad, ya que siempre duda en aceptar o no los sobornos que le ofrecen cuando empieza a descubrir cosas».