La Verdad

CRÍTICA DE CINE

UNA FARSA MUY ESPAÑOLA

Hace 18 años, con guión de Rafael Azcona y David Trueba, se estrenaba 'La niña de tus ojos'. Fernando Trueba dirigió esta comedia con tintes trágicos en la que unos cineastas españoles acudían a los estudios UFA alemanes, en 1938, a rodar un drama musical con la artista andaluza Macarena Granada.

'La Reina de España' recupera a gran parte de aquel elenco, situando la acción en el Madrid de 1956. Esta vez la historia ha sido escrita y dirigida por Fernando Trueba. Nos presenta a una Macarena que ha triunfado en Hollywood y acude a España para encarnar a Isabel la Católica en una coproducción hispanoamericana dirigida por un realizador norteamericano.

Trueba vuelve a moverse bien en un tono de comedia, salpicada de algún momento trágico, pues todavía estamos en un régimen franquista, con situaciones de represaliados políticos trabajando en el Monumento a los Caídos. Construida con un tratamiento coral, el relato no le ha sido difícil de perfilar a un cineasta que tiene mimbres suficientes de cultura cinematográfica.

De este modo, la trama se condiciona a estar completada por alusiones nostálgicas, referentes a personajes del celuloide norteamericano o a diversas situaciones políticas que obligaron a guionistas a silenciar su nombre en los créditos o a trabajar fuera de su país. Estos elementos salpican o subrayan la acción que se mueve en dos vertientes: las incidencias del rodaje que no pasan de ser meras anécdotas sin apenas trascendencia y la aventura arriesgada de la troupe de tratar de liberar a uno de sus compañeros del lugar donde cumple castigo.

Con menor suerte en esta inverosímil segunda vertiente, perdonada porque no pierde su tono de payasada o farsa muy española, rematada con la aparición final de Franco, un sorprendente Carlos Areces, la película despierta simpatías a pesar de que su sentido del humor sea algo forzado, recurriendo a situaciones tópicas de comedias de otros tiempos.

Los cotilleos sobre los recursos de las estrellas de Hollywood para parecer más atractivas, las tendencias sexuales de algunos galanes, las actividades de Macarena (eficaz Penélope Cruz, brillante en su canción en inglés) aireadas por su secretaria, incorporada por Loles León, las referencias a guionistas de la famosa lista negra o la presencia de un director norteamericano, trasunto de John Ford, representado traspuesto y dado a la bebida, coronan un filme tragicómico que sin ser brillante resulta entretenido, faceta valorada por el espectador, relajado y divertido en gran parte de sus secuencias.