La Verdad

El Ministerio y las autonomías pactan la renuncia definitiva a las reválidas

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Reunión ayer de la Conferencia Sectorial de Educación, en la sede del Ministerio. / Fernando Alvarado/EFE

  • La prueba de acceso a la universidad será similar a la selectividad y las evaluaciones de Primaria y ESO no tendrán valor académico

Las reválidas de ESO y Bachillerato no se implantarán ni en este curso ni en los siguientes. El Gobierno, tras tres años de guerra educativa, cedió ayer a las exigencias de la oposición, las autonomías y toda la comunidad escolar.

El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, pactó con su homólogos autonómicos, reunidos durante hora y media en la Conferencia Sectorial de Educación, el contenido de un decreto ley, que el Consejo de Ministros aprobará de inmediato, que modificará la Lomce y paralizará 'sine die' la puesta en marcha de las reválidas de cuarto de la ESO y de segundo de Bachillerato que la norma ordenaba implantar este curso. Quedarán paralizadas «hasta la entrada en vigor de la normativa resultante del pacto de Estado por la educación», dirá el decreto.

El Gobierno, ahora en minoría parlamentaria, cede casi por completo, renuncia al valor académico y a la implantación de las reválidas. Acepta que las pruebas de final de etapa de tercero y sexto de Primaria -ya implantadas- y de cuarto de la ESO -sin implantar- se queden en una mera evaluación diagnóstica y «muestral» del sistema, que solo tendrán que hacer un número reducido de los centros educativos en cada comunidad, sin reflejo alguno en el expediente. De igual manera, el decreto convierte la reválida de Bachillerato en una simple prueba de acceso a la universidad. Esta evaluación final de segundo de Bachillerato será, definitivamente, igual que la PAU, un simple examen de selectividad. Ni habrá por primera vez preguntas orales en el examen de lengua extranjera, ni preguntas tipo test en el resto de materias -ambos aspectos quedarán a elección de las comunidades autónomas, que no piensan utilizarlos-, ni más número de exámenes, ni asignaturas de primer curso, ni pruebas adicionales para entrar en cada universidad.

La prueba solo la tendrán que realizar los alumnos de segundo de Bachillerato que deseen ir a la universidad y no afectará a la obtención del título del ciclo. Constará de seis exámenes (siete si es comunidad con lengua propia), las tres troncales generales de segundo -Historia, Lengua y Literatura y primer idioma extranjero-, la troncal de modalidad -Matemáticas, Latín o Arte-, y dos de las que hayan elegido como opción en su modalidad. Así, de las previsiones iniciales del ministerio se cae el examen de Filosofía -asignatura que la mayoría de autonomías solo imparte en primer curso- y el que iban a hacer los alumnos con una específica de su elección.

De los seis exámenes solo contarán para acceder a la universidad las cuatro troncales generales. Se podrá estudiar un grado con un 4 en el conjunto de la prueba siempre que la media con el Bachillerato (que representa el 60% de la nota) sume 5. Las dos materias opcionales -como ocurría con los exámenes voluntarios en la PAU- solo servirán para subir nota, para tener mayores posibilidades de lograr plaza en la carrera elegida, pero no bajarán la general. Los cuatro primeros exámenes fijarán la nota en el tramo de 0 a 10 y los dos de opción en el 10 a 14.

De igual manera, se mantendrá el distrito único universitario nacional. Será la nota final de la prueba de Bachillerato la única que permita o no el acceso a cualquier estudio . No habrá otros exámenes adicionales por parte de las universidades, que confeccionarán la prueba en coordinación con las comunidades autónomas.