La Verdad

Innovadores de la música para el éxito escolar

Un grupo de alumnos ensayan durante una clase de música en la escuela Maestro Climente-La Sociedad Musical La Paz de Sant Joan, que ha sido seleccionada por Educación.
Un grupo de alumnos ensayan durante una clase de música en la escuela Maestro Climente-La Sociedad Musical La Paz de Sant Joan, que ha sido seleccionada por Educación. / Joaquín P. Reina
  • Un grupo de escuelas de la provincia son 'premiadas' por primera vez por Educación por los proyectos que desarrollan

Usan los colores y números para tocar el piano o unas campanas para componer una canción. Son niños y jóvenes discapacitados que acuden a la escuela de música Manuel Lattur de Dénia, -donde enseñan también este curso a menores de servicios sociales- y cuando comprueban que son capaces de sacar una melodía, su cara ya lo ha dicho todo. Éste es uno de los ocho centros de la provincia que han sido seleccionados por primera vez por la Conselleria de Educación para recibir unas subvenciones por sus programas innovadores. Los hay que emplean el llamado método Bapne o las nuevas tecnologías. Y el objetivo final, además de luchar contra el fracaso académico, es mejorar la integración y la socialización.

Desde la Conselleria lo tienen bien claro: los alumnos que en su actividad extraescolar está presente la música obtienen unas mejores puntuaciones en matemáticas. Así se ha demostrado en las pruebas diagnósticas que se realizaron durante el pasado curso.

«La música es matemáticas exactas», responde José Ángel Espinós, presidente de la Escuela Maestro Climent-La Sociedad Musical La Paz de Sant Joan, al preguntarle por qué son alumnos más 'brillantes' en esta materia. «Hay una serie de parámetros, de compases, que son medidas y tienes que llevarlo todo sincronizado. Cuanto más apliques las matemáticas exactas, mejor sonará».

Educación sacó una convocatoria para dar ayudas económicas a proyectos de investigación e innovación en escuelas de música que favorecen el éxito escolar en este curso. El importe total era de 100.000 euros, que se va a repartir entre 45 centros musicales de la Comunitat.

La Sociedad La Paz fue uno de los que concurrió y ha sido seleccionada con una subvención de 3.034 euros (la máxima otorgada por la Administración) por su trabajo 'Sant Joan conecta'. Un programa que quiere conectar a sus alumnos con el tejido educativo, social y cultural alcanzando objetivos más amplios. A través de un aprendizaje en grupo, se favorece entre los alumnos el pensamiento crítico, el incremento de número de ideas y su calidad, así como la originalidad en la resolución de problemas. Así se explica en el proyecto, donde se resalta que «todo esto produce una mejora en el rendimiento académico, se desarrollan actitudes positivas y se favorece la integración social».

Junto a estas actividades, desarrollan el programa Tramus (Técnicas de relajación aplicadas a la música) cuya finalidad es paliar la falta de atención y concentración de los estudiantes y el exceso de agitación en las aulas. ¿Cómo se hace? Con prácticas del control de la respiración, entrenamiento de la atención y la concentración y escuchando el silencio.

«Les enseñamos a ser profesionales, si tienen que actuar delante de la Corporación municipal o ante 500 personas deben estar preparados y antes, ganarse su puesto. Adquieren una dinámica que repercute en su día a día y les sirve para desenvolverse y en su futuro laboral», asegura. Y es que, sin olvidar que se trata de un hobby, son estudiantes que sacan adelante dos programas, el de bachillerato y el musical. «Maduran antes que un crío de su edad», apunta. Él lo vive en su casa, su hija se levanta los domingos a las 7.30 de la mañana. «Queda con sus amigos a las ocho para estudiar y ensayar y por la tarde está con el bachiller, ellos se regulan, disfrutan igual y encima aprenden».

Estimulación cognitiva

El método Bapne es el que aplican este curso en la Escuela de Música Tradicional El Sogall de Castalla, que también ha recibido una ayuda de 3.034 euros. «Nuestro proyecto es el más innovador», destaca el presidente, César Sempere. Quieren determinar en qué grado beneficia esta metodología en las habilidades del alumnado desde un punto de vista cognitivo, socioemocional, de psicomotriz y cómo puede influir en la reducción del fracaso escolar.

Se trata de un método de estimulación cognitiva para el desarrollo de la atención, memoria y concentración, y el instrumento que emplean es la percusión corporal. La finalidad no es aprender las notas musicales, su duración o la lectura de una partitura, sino estimular el cerebro gracias a los beneficios del ritmo con la neurociencia. Según la profesora Natalia Crespo, se trata de una combinación del movimiento, del ritmo, de la melodía y del canto, que «estimula todos los lóbulos del cerebro» y siempre es muy lúdico, a través del juego. Participan alumnos adolescentes, en grupo, a quienes le realizan antes una valoración inicial para poder ver los resultados en junio, cuando volverán a realizarles el test.

Crespo afirma que este método, basado en la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, se está aplicando en Magisterio de la Universidad de Alicante y en asociaciones de pacientes de Párkinson y Alzhéimer de Alicante y Castalla por sus beneficios, así como en diversas escuelas de música y colegios, uno de ellos El Sogall, que es su primera vez. La intención es continuar cuando verifiquen las mejorías.

En el interior de la provincia también ha sido seleccionado el proyecto de la escuela de música Manuel Lattur de Dénia, con 3.034 euros. Se denomina 'Música interactiva per a tots y totes', y está destinado a alumnos con unas características especiales a los que se pretende hacer disfrutar de la música. Son discapacitados psíquicos y este curso se han incorporado niños de familias desestructuradas con carencias afectivas y absentismo escolar, que están en residencia de menores o enviados por Servicios Sociales.

Según Maite Agulles, gestora cultural, gracias a la música «la cara de estos alumnos cambia» y se consiguen mejoras en la salud física y mental. Con el primer grupo trabajan, por ejemplo, con números y colores apoyados por los monitores y en el caso de los menores de servicios sociales, están ayudando y formando a niños que sabían que les gustaba y tenían alguna facilidad, buscando en todos ellos la adquisición de hábitos sociales, la cohesión, la igualdad de oportunidades y destrezas e intentando superar cualquier tipo de discriminación. Les están integrando en las clases con el resto de alumnos.

A través de la percusión y canto trabajan, por ejemplo, la atención (siguiendo los ritmos, haciendo las pausas necesarias y respetando los turnos) y la memoria, al tener que aprender canciones y ritmos a lo largo del curso. Los sábados asisten once discapacitados y entre semana, a clases de instrumentos, siete discapacitados y seis menores de familias desestructuradas.

En Petrer está el proyecto 'Innovación Educativa al voltant de la música contra el fracàs escolar', de la Escola Tradicional de Música i Dansa Valls del Vinalopó, con una subvención de 1.000 euros. Una vez más, la integración y socialización está detrás.

A través de clases colectivas y muy interactivas, se une un perfil muy variado de alumno. Desde un alumnos con Síndrome de Williams, un trastorno de desarrollo de causa genética y con una gran habilidad musical que se puede potenciar, a niños hiperactivos y chavales que no tienen ningún tipo de patología. Trabajan en equipo y adaptándose a las necesidades de cada uno. «Con la música también se aprende disciplina», señala Eliseo García, director musical, en referencia a algunos de los objetivos que se alcanzan. Las actividades fuera del aula, como conciertos y convivencias con grupos de conservatorios de otros municipio, forman parte de la socialización y es el momento donde, además, demostran lo aprendido. Adquieren una responsabilidad y el compromiso de los ensayos para no fallar en la actuación.

'Las nuevas tecnología aplicadas a la escuela de música: motivación, formación y calidad educativa' es el programa de la Escuela Padre Ángel Carcagente de Ciudad Asís de Alicante y al que han asignado una ayuda de 2.123 euros.

Coordinado por Jorge Calleja, director del centro, se van a centrar en la utilización de soportes digitales e incluso tienen en mente poder digitalizar los libros. Son clases interactivas adaptadas a cada edad, primando los juegos, fragmentos de películas y audiciones en los más pequeños, y aprovechando que los estudiantes son aficionados a las nuevas tecnologías para hacer clases más atractivas que les motiven, lo que permite a su vez que adquieran destrezas prácticas en este último campo. Proyectores, pantallas, equipos para la audición y grabación, trabajan con grupos de niños desde los cuatro años. «La música favorece el desarrollo mental, la coordinación, manos, dedos, capacidades como las matemáticas, la creatividad, la socialización...», enumera Calleja.