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A régimen militar

Recuperar la forma y deshacerse de los kilos se convierte en un reto más sencillo en un ‘bootcamp’, campamentos militares para poner firmes cuerpo y mente. España inaugura el primero asociado a un balneario con apoyo y vigilancia médica

28.06.12 - 13:42 -
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A régimen militar
Los ‘bootcamp’ son una forma de hacer ejercicio físico y aprender hábitos saludables importada de Estados Unidos y Canadá que ahora llega a España, Granada, de la mano de Asgard y el Balenario de Lanjarón. / José Ramón Ladra
Uno de los propósitos de enmienda más repetidos consiste en perder peso, mejorar la alimentación, acudir al gimnasio que uno paga mensualmente y cuidar el cuerpo. Otra cosa muy distinta es pasar del dicho al hecho, porque enfrentarse a un cambio radical en los hábitos alimenticios y en las rutinas y, especialmente, hacerlo de manera saludable, se convierte en muchas ocasiones en una meta inalcanzable.
Para que nadie tire la toalla, han llegado a España los ‘bootcamp’. Esta herramienta importada de Estados Unidos y Canadá se está imponiendo también con fuerza en Europa, porque representa el punto de transición, de reiniciarse, que cualquier persona que desee cambiar su cuerpo puede necesitar.
Los ‘bootcamp’ son campamentos militares adaptados para cualquier civil y utilizan la disciplina y las técnicas de autoestima de los entrenamientos castrenses para sacar las fortalezas de cada persona. Trabajan con estrategias de esfuerzo y ensalzan la recompensa personal de superar hora a hora los obstáculos. Será precisamente esa superación personal la que acerque el lejano reto de cambiar el cuerpo.
Flexiones, dieta, órdenes y agujetas. Como reto, puede parecer demasiado inabarcable, pero los ‘bootcamp’ están adaptados a cualquier público, tenga la forma física que tenga, y parten siempre de un riguroso control sanitario.
Para que los sacrificios resulten más llevaderos, el campamento Asgard ha buscado el marco incomparable del Parque Nacional de Sierra Nevada, en Granada. Además, sus responsables se han asociado con el Balneario de Lanjarón para, tras superar la disciplina de los militares de operaciones especiales, ofrecer a sus usuarios los mimos necesarios para vencer el cansancio sumados a los beneficios de sus aguas mineromedicinales.
El primer ‘bootcamp’
El campamento Asgard de Lanjarón es el primer ‘bootcamp’ asociado a un balneario y ofrece un cuidado minucioso de la salud, aunque la estancia no solamente tendrá esa parte placentera de los masajes.
Su director, Antonio Cabezuelo, se ha formado como militar en operaciones especiales y se lanza a esta aventura con la mayor de las firmezas castrenses: «Una semana en el campamento no hace milagros, no va a salir nadie de aquí con veinte kilos menos, pero será el punto de inflexión en su vida para cambiar sus hábitos y recuperar su forma física», explica.
El primer paso hacia esa nueva vida con menos kilos y más resistencia física dentro de Asgard está frente a la puerta de Pilar Rodríguez, la médico responsable del Balneario de Lanjarón. Ella se encarga de las pruebas iniciales, quizá las más dolorosas de todo el proceso.
Para empezar, Rodríguez enfrenta al usuario del ‘bootcamp’ a la báscula. La doctora se encarga de realizar una revisión completa del peso, la estatura, las medidas y los hábitos de alimentación, la masa corporal y un estudio antropométrico personalizado.
«Hay un punto en el que la mayoría de los usuarios dicen eso de hasta aquí hemos llegado y para eso estamos nosotros. Hay que fomentar los hábitos saludables siempre desde un control médico y ayudarles a empezar a hacerlo bien para que luego puedan seguir sin nuestra ayuda», explica.
Es como aprender a montar en bici, en Asgard te enseñan a hacerlo y, durante una semana, te entrenan hasta que pueden quitarte las ruedecillas pequeñas de apoyo y uno sale montando solo.
A las seis y media toca diana. No suena literalmente para no molestar al resto de clientes del hotel de cuatro estrellas del Balneario de Lanjarón, pero el efecto es el mismo. El día de entrenamiento empieza casi con el amanecer en un paraje idílico lleno de vegetación. Pero la parte idílica irá desapareciendo con los circuitos de saltos, las flexiones y las carreras, pero la foto inicial resulta alentadora. «Lo primero que hacemos es darles aguas minerales en ayunas, en un pequeño ‘chupito’, y unos batidos de frutas elaborados en el Balneario para que tengan la energía suficiente», explica el responsable de Asgard.
‘Coach’ deportivo
En el entorno del Balneario está el campo de entrenamiento. Cabezuelo se ha rodeado de compañeros militares aún en servicio, licenciados en INEF, expertos en artes marciales, un ‘coach’ deportivo y mucho talento. Y aunque parece de película, los neumáticos usados forman un circuito, las vallas se distribuyen por el campo de entrenamiento y empieza la batalla contra los kilos y esa grasa que sobra.
Puede que las fuerzas flaqueen y uno solo tenga ganas de tirar la toalla, pero si el que da las órdenes es un tipo que ha estado tres años en la Legión, con cinturón negro de Full Contact y de Aikido, uno se calla y lucha contra el cansancio: «Nunca ponemos a nadie en una situación extrema, pero el sacrificio les enseña que pueden alcanzar sus metas, que pueden lograr cosas que creían que no podrían hacer», explica el responsable del campamento.
Los ejercicios se adaptan a todo el mundo. Igual el primer día, hacer veinte flexiones resulta demasiado, pero se hacen cinco. Y al día siguiente diez, y al otro quince… y así, el equipo de Cabezuelo logra que cualquiera supere las veinte iniciales y se sienta más fuerte, más capaz, más ágil, más delgado y más capacitado para afrontar nuevos retos. Ahí está la clave del éxito de estos campamentos.
La dieta de Rodríguez se personaliza, aunque todos los asistentes al campamento realizan seis comidas al día, cuidan su nutrición y apuestan por una dieta mediterránea que, en el Balneario de Lanjarón, además es ecológica.
Cuando las piernas tiemblan por el esfuerzo y cuesta trabajo hasta atarse los cordones de las zapatillas, llega la tarde. Las actividades relajan el tono y se centran en sesiones de pilates o chi kung, boxeo al aire libre y más ejercicio.
Y cuando el sol cae llega el instante más placentero del día. El masaje. Dejarse acariciar, recuperar el cuerpo, mimar los músculos que duelen y duelen por momentos.
El premio merecido es la ventaja de participar en un Bootcamp integrado en un balneario como el de Lanjarón.
La recompensa llega antes de la cena con una hora de balneoterapia que permite recuperar el tono de los músculos, combatir las agujetas y, especialmente, ofrece una paz y una relajación irrenunciables después de tanto esfuerzo.
El nombre del destino, el Jardín Oriental, ya relaja más que el campo de entrenamiento.
Bajo los árboles, una bañera de mármol romana llena de agua del manantial Salado, de mineralización fuerte y ferruginosa, se convierte en el aperitivo para relajar el cuerpo. Templada, para abrir cuerpo.
El Balneario de Lanjarón ofrece como primer plato una sauna húmeda al carbón para pasar un poco de calor antes de ir a por el segundo, un baño frío con cascada del manantial Salud, del que caen miles de chorros de agua como si se tratase de lluvia helada. Otra vuelta por el calor, una más por el frío y llega el postre.
De todos los tratamientos del Balneario de Lanjarón, la ducha vichy puede convertirse en el postre más tentador de la carta. Sobre una camilla de piedras naturales, varios chorros de agua masajean con diferente presión cada parte del cuerpo. A eso hay que sumar las manos expertas del personal del balneario que se unen al masaje del agua.
Y de ahí a una cena rápida y a la cama, porque el entrenamiento espera de nuevo, a las seis y media de la mañana, con el objetivo de hacer más flexiones, correr más rápido, protestar menos y acercarse paso a paso al objetivo de salir de Lanjarón con menos kilos y más autoestima.
Grupos de apoyo
Para evitar que los usuarios del campamento deserten en su guerra contra los malos hábitos, Asgard ofrece un seguimiento personalizado a sus clientes, con nuevos consejos, ejercicios y dietas que se van adaptando a las temporadas. «Hemos creado un blog para que los participantes estén en contacto con el equipo del campamento y con la gente que haya pasado por él, así intentaremos que no decaigan en el intento», explica el responsable de Asgard.
Además, este ‘bootcamp’ suma a su oferta la creación de grupos de apoyo que se crearán en diferentes ciudades para que los usuarios puedan contar a gente que les comprende sus avances, sus tentaciones y sus retos superados.
«Si te puedes juntar una vez al mes con gente que comparte tus objetivos, tienes un apoyo extra para seguir con el proyecto de recuperar la forma y adelgazar y todo resulta un poco más sencillo».
Al final, parece que con ayuda y una voluntad firme se puede lograr ese reto tan deseado: perder peso.
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Balneario de lanjarón. / José Ramón Ladra
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