El president de la Generalitat, Alberto Fabra, ha asegurado hoy que el Gobierno valenciano será el primero en "perseguir" los "comportamientos censurables" y favorecer que la Justicia realice "las condenas oportunas".
Fabra ha hecho estas declaraciones al ser preguntado por los periodistas por la decisión de la Audiencia Nacional de imputar a once personas, entre ellas al considerado "número dos" de la trama Gürtel, Pablo Crespo, y a la dirección de la empresa Teconsa, por la adjudicación de contratos de Radiotelevisión Valenciana durante la visita del papa a Valencia en julio de 2006.
"Si ha habido comportamientos censurables, nosotros seremos los primeros en perseguirlos y favorecer que la justicia esté tras ellos y realice las condenas oportunas", ha afirmado Fabra, quien ha agregado que el trabajo de la Generalitat es "poner en valor la Comunitat Valenciana".
"Nosotros estamos tranquilos", ha asegurado el president de la Generalitat, quien ha señalado que desde el Gobierno valenciano son "conscientes" de la preocupación ha habido en los últimos años "por intentar ofrecer una imagen lo más internacional y atractiva posible de la Comunitat".
Según Fabra, "al final estamos siempre cuestionados por lo que hagamos, pero la imagen de la Comunitat Valenciana, gracias a estos eventos, ha conseguido tener una repercusión internacional importante, ha supuesto que muchas personas hayan tenido el interés de visitarnos y ha generado una economía importante".
Fabra ha asegurado que en momentos de dificultad "tenemos que adelgazar la administración y hacerla segura", y ha afirmado que desde la Generalitat "vamos a insistir en seguir teniendo instalaciones o eventos que permitan que uno de los mayores sectores económicos que hay en la Comunitat, el turismo, pueda ayudarnos a seguir adelante".
El jefe del Ejecutivo valenciano ha destacado que el sector turístico es "uno de los que mejor ha aguantado la crisis y que mejor está manteniendo los puestos de trabajo".
Fabra ha destacado que l'Oceanogràfic es un "claro ejemplo" de la preocupación por ofrecer una imagen internacional y atractiva, ya que aunque fue una apuesta "criticada por mucha gente", costó 322 millones de euros y ha supuesto un beneficio de 750 millones euros, y en su construcción dio trabajo a 7.000 personas.