El debate de corte político sigue subiendo de tono a costa de la gestión de la basura. Tras más de una semana de silencio prácticamente absoluto del Gobierno valenciano, ayer su vicepresidente Vicente Rambla dio por hecho el desvío «temporal y provisional» de residuos sólidos urbanos desde las comarcas de Valencia y Castellón hacia las plantas de Alicante, en alusión a Villena, Xixona, El Campello y Fontcalent. Rambla pidió a estos municipios un «plus de responsabilidad» mientras se regularizan las infraestructuras de las tres provincias.
El Consell admite la llegada de la basura a más de 200 kilómetros de distancia, lo que ha sido rechazado de plano por los Ayuntamientos popular y socialista de Villena y Xixona. Rambla explicó en la rueda de prensa posterior al pleno del Consell que en estos momentos se ejecutan las infraestructuras previstas en los doce planes zonales y destacó que se trata de infraestructuras que «no se construyen de la noche a la mañana, sino que se ponen en marcha de forma progresiva». Más o menos la misma explicación que un día antes dio la Conselleria de Medio Ambiente, que ya admitió que proyectaba el polémico y provisional desvío de basuras desde Castellón y Valencia hasta Alicante.
Rambla apunta que la voluntad del Consell es resolver «definitivamente» el problema de las basuras en las tres provincias, con la ubicación en cada una de ellas de las correspondientes plantas para el tratamiento de residuos «y mientras, de manera temporal, se tratará de dar una respuesta que tenga el menor impacto en las otras provincias». Considera que sería necesario «un plus de responsabilidad, de algo menos de demagogia», ya que se trata de «un tema de salud pública» y «especialmente delicado». Este diario ya informó hace unos días de la amenaza de que se dispare en las próximas semanas la emisión de metano putrefacto en las plantas de Villena y Jijona, pese a los sistemas de bombeo y de combustión de este gas, que provoca gran hedor y quejas vecinales. Cita el caso de la provincia de Castellón, donde hay «algunos problemas por la no existencia aún de estas plantas» e indica que la planta de Cervera, al norte, está pendiente de los últimos informes de impacto ambiental y probablemente en un mes o dos se puedan empezar las obras. El desvío de parte de la basura de Castellón se debe a la inminente clausura del vertedero de Vilafranca.
Sobre la planta prevista en Vall d'Uixó, Rambla apunta que se está buscando una nueva ubicación, porque en la que había antes «no es posible» edificar esa planta, y se espera que en unas semanas se pueda decidir el destino. «No está previsto con carácter general, ni mucho menos con carácter definitivo, que Alicante sea el lugar al que vayan las basuras de Castellón, ni mucho menos», afirmó el conseller, que aboga porque cada provincia gestione sus propios residuos.No es la primera vez que llegan residuos de Valencia a Alicante.
Marisco de Valencia
La provincia ha vivido otros episodios de esta historia inacabada sobre la guerra de las basuras. El más virulento tuvo lugar en junio del 2008. El alcalde de Jijona, el socialista Ferran Verdú, vetó la entrada de camiones a la planta procedentes del sur de Valencia y de Pego-Oliva. Se levantó tras comprometerse la Generalitat a una inversión de 17 millones de euros en la planta, que no han llegado aún, según se queja Verdú. Un año antes, también hubo tensión en la red de vertederos de la provincia. Villena se negó a recibir los tres millones de kilogramos de gambas, gambones, sepias y calamares congelados que se quemaron en una nave en Albal. Al final, fue Jijona el principal destino de estos restos chamuscados, con la llegada de decenas de camiones en pleno agosto.
La subdelegada del Gobierno en Alicante, Encarna Llinares, también terció ayer en la polémica. Dijo, en alusión al proyectado desvío de basura de Castellón y Valencia a Alicante, que la Generalitat «no ha hecho los deberes» en materia de residuos «y ahora vienen los problemas». «Villena y Xixona están en su derecho a rechazar la basura que no han generado», apostilló Llinares.