Cada cierto tiempo la 'guerra' por la gestión de la basura se reabre. Y la basura, cuando se remueve, huele. El incremento de población y la llegada de miles de turistas a la Comunitat en verano dispara las toneladas de residuos a tratar, por lo que las plantas existentes no dan abasto.
La construcción de nuevas instalaciones para el tratamiento de la basura que cumplan con las estrictas normativas medioambientales recogidas y contempladas en el Plan Integral de Residuos de 1997 es una tarea tan compleja como costosa. A la inversión necesaria para ejecutarlas se suma, a menudo, el rechazo de ayuntamientos y vecinos, contrarios a albergar en su territorio la basura que generan otras localidades.
El último episodio de esta batalla ha comenzado a escribirse esta semana. El vertedero de Vilafranca, en el norte de Castellón, cerrará sus puertas el próximo mes de junio. Estas instalaciones dan servicio a una veintena de poblaciones de las comarcas de El Maestrat, Els Ports y algunas de La Plana Alta. Aunque el destino de estos residuos aún es incierto, lo más probable es que acaben en la provincia de Alicante o, lo que es lo mismo, a unos 300 kilómetros de distancia. Aquí ya han saltado todas las alarmas.
Los ayuntamientos de Villena o Xixona se han apresurado a negar que las plantas de residuos instaladas en sus municipios vayan a recibir la basura procedente de poblaciones tan importantes como Morella, Vinaròs o Peñíscola. Los alcaldes alicantinos no están dispuestos a pagar los platos rotos de la demora que arrastran las obras de construcción de la planta de tratamiento del municipio castellonense de Cervera.
El equipo de Gobierno de Villena, del PP, ha explicado que Vaersa, la empresa pública de la Generalitat que gestiona las instalaciones de la planta ubicada en Los Cabezos, les ha asegurado que no recibirán residuos de Castellón. El portavoz popular, José Joaquín Valiente, ha añadido además que Vaersa "negó que se estuviese tratando basura procedente de la zona sur de esta provincia".
Esta versión ha sido ratificada por la empresa. Un portavoz de Vaersa ha informado, a preguntas de este diario, que "a la planta de Villena no ha ido nunca basura procedente de Castellón, ni del sur ni del norte de la provincia". Además, tanto la empresa como la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda han descartado la posibilidad de tratar en estas instalaciones residuos del área metropolitana de Valencia.
Sin embargo, estas explicaciones no convencen a la oposición. El grupo municipal de Los Verdes ha denunciado que en la planta de Villena se trata basura procedente de Morella, por lo que exige que en estas instalaciones sólo entren desechos procedentes del Plan Zonal XIII, que engloba a catorce municipios de L'Alcoià y del Alto y Medio Vinalopó. En la misma línea se han pronunciado los socialistas.
La oposición cifra en 180.000 las toneladas que ha recibido la planta de Villena durante el año 2009, a pesar de que, según aseguran, fue diseñada para tratar no más de 80.000 toneladas anuales. Vaersa ha asegurado que estas cifras no son ciertas, aunque sin precisar qué cantidad de residuos recibieron sus instalaciones el año pasado.
Tras descartar que la basura de Castellón vaya a ser tratada en Villena, el portavoz del Gobierno local ha apuntado hacia Xixona. En este municipio de L'Alacantí se encuentra ubicada la planta de tratamiento de residuos de Piedra Negra, que da servicio tanto a municipios de esta comarca como de la Montaña de Alicante.
Pero parece que ese tampoco será el destino de los residuos de Castellón. Al menos así lo ha asegurado su alcalde, el socialista Ferran Verdú, quien ha explicado a este diario que «nadie ha pedido traer más residuos a la planta de Piedra Negra». El primer edil de Xixona ha recordado que «es obligación de la Generalitat Valenciana que cada zona tenga las infraestructuras necesarias para gestionar sus propios residuos», al tiempo que ha descartado tratar en Piedra Negra los residuos procedentes del norte de Castellón mientras no se amplíen las instalaciones de la planta.
Exceso de residuos
Las plantas de tratamiento de Xixona y Villena comparten una problemática común: se han quedado pequeñas. La ubicada en la capital del Alto Vinalopó recibe, además de la basura de catorce municipios alicantinos, la procedente de diversas poblaciones de las comarcas valencianas más próximas, como la Safor, la Ribera o la Costera.
Por este motivo, el Pleno del Ayuntamiento de Villena debatió el pasado mes de diciembre la ampliación de las instalaciones. Los grupos de la oposición votaron en contra mientras que los populares se abstuvieron, lo que permitió frenar la propuesta para aumentar la capacidad de la planta.
Fuentes de Vaersa aseguran, sin embargo, que no existe ningún proyecto para ampliar sus instalaciones. La empresa argumenta que existen vasos donde se vierte todo lo que no se aprovecha para conseguir compost tras el proceso de reciclado. Vaersa aclara que se han realizado varios vasos, algo que, según su criterio, no requiere de autorización municipal ya que es suficiente con comunicarlo. En ningún caso, matizan, se trata de una ampliación de la planta.
Xixona afronta una problemática similar. Las instalaciones de Piedra Negra fueron diseñadas para tratar unas 120.000 toneladas al año. Sin embargo, «la planta recibía 300.000 toneladas cuando nosotros llegamos al Ayuntamiento», explica Ferran Verdú, alcalde de Xixona desde junio de 2007.
Veto a los camiones
El primer edil socialista afirma, orgulloso, que «desde que gobernamos nosotros hemos conseguido reducir cada año la cifra de toneladas de basura que recibimos». Pero la tarea no ha sido sencilla. Ferran Verdú llegó a vetar, en junio de 2008, la entrada de camiones con residuos procedentes de municipios ajenos al Plan Zonal XIV con el argumento de que esas localidades depositaron un 250% más de basura de la acordada. Finalmente se llegó a un acuerdo y las aguas volvieron a su cauce.
La falta de infraestructuras suficientes es el origen de buena parte de los conflictos que genera el tratamiento de los residuos. Pero no todo son problemas. La puesta en marcha de la planta de El Campello permite, desde finales de 2008, tratar la basura de 51 municipios de la Marina Alta y Baixa, además de la generada por esta población de L'Alacantí.
Pese a los problemas de olores provocados por esta instalación, ubicada en el paraje de Les Canyades, El Campello tratará con la tecnología más moderna hasta 198.000 toneladas de residuos cada año. Allí se recibe la basura de municipios de la Marina Alta tan importantes -y a la vez tan distantes- como Pego, Benissa, Ondara o Calpe. En este caso, la 'guerra' de las basuras ha dado una tregua.