El Meridiano volvió a arrugarse en Valladolid. El varapalo, que supone la décima derrota a domicilio en lo que va de Liga, deja al Lucentum en una posición muy delicada en la parte baja de la tabla. El conjunto de Porfirio Fisac utilizó su principal arma, el tiro exterior, para poner tierra de por medio con el equipo de Quintana, que se queda a dos triunfos de los castellanos y con el 'average' perdido. El gris estreno de Pape Sow pasó desapercibido en un duelo marcado por la mala defensa lucentina y el apagón que experimentó el bloque en el último cuarto.
La trascendencia del choque se hizo notar desde el primer segundo, ya que estaba en juego mucho más que una victoria. Por ese motivo, los fallos en los lanzamientos y las imprecisiones en los pases impidieron a ambos equipos anotar, hasta que Diego García deshizo la falta de efectividad en el minuto 3 con un triple y, a partir de ese momento, comenzó una lucha sin cuartel entre los dos equipos por hacerse con el mando del juego.
Óscar Quintana se vio obligado a sustituir al debutante Pape Sow, que salió a la cancha con tanto entusiasmo, que en dos minutos ya había sumado dos faltas personales, y Andriuskevicius se convirtió en un buen revulsivo.
La buena dirección de Dumas y el acierto de López desde la línea exterior permitió a los vallisoletanos controlar la situación y terminar el primer cuarto con una ventaja de siete puntos (22-15).
Quintana solicitó un tiempo muerto en el minuto 17 para intentar frenar las embestidas castellanas que, gracias al acierto exterior incrementaron su renta hasta los 11 puntos (38-29), pero Chase se mostró intratable, al igual que Isaac López, y las diferencias se ampliaron hasta los 15 (46-31). Tras la reanudación, el equipo vallisoletano mantuvo su nivel anotador, lo que les proporcionó más ventaja (52-38), si bien no contaron con la aparición estelar de Urtasun, que se echó a su equipo a las espaldas y anotó dos triples consecutivos con los que el Alicante cobró vida y empezó a actuar como bloque.
Además, su mejoría defensiva, que impidió a los pupilos de Fisac lanzar con comodidad, les llevó a reducir diferencias hasta los siete puntos (60-53, min.26), que se mantendrían hasta la finalización del tercer cuarto (62-55), ya que ambos equipos se mostraron más defensivos que ofensivos.
Txemi desapareció de la pista por mandato técnico el Lucentum se quedó sin argumento en el tramo crucial. Chase y Van Lacke emergieron para situar la máxima renta (79-59, min.37) y los alicantinos bajaron los brazos para enfado de Quintana, que volvió a ceder ante el planteamiento de Fisac.