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Vísteme despacio que tengo prisaFum, fum, fum

23.12.09 - 00:29 -
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Ya la tenemos aquí. Hasta hace pocos días la meteorología nos hacia presagiar más bien la llegada de una nueva primavera; pero la navidad, mal de muchos, siempre llega. Son sólo unos días más en el calendario que, para más de uno, se convierten en una auténtica amargura. La felicidad colectiva reinante y el ambiente amigable que acompañan a estos días de diciembre, lejos de animar, sumen a muchas personas en una de las peores épocas del año, psicológicamente hablando. No se desanimen, la navidad al igual que viene, se va.
Hace pocos días, navegando por una de las redes sociales más famosas de internet, me percaté de la gran cantidad de colectivos que se unen para formar algo así como el club de las 'ligas antinavideñas'. Son personas que literalmente, odian la navidad y detestan todo cuanto se relacione con ella. Y la verdad es que a los psicólogos no nos es nada nuevo, no en vano es una de las épocas del año tras la cual solemos tener más demanda de intervención. Son varias las razones argumentativas: unos defienden la honestidad y sinceridad imperante (no siempre agradable) durante el resto del año, animando a dejar la hipocresía que suele acompañar a estas fechas. No son partidarios de quererse más durante estos días ni de contagiarse de este amor al prójimo sólo porque lo marca el calendario. Otros desean que la navidad pase a la velocidad de la luz porque se les hace cuesta arriba tener que estar aguantando compromisos familiares que desean evitar pero que, impuestos de nuevo por el calendario, no tienen más remedio que acatar a regañadientes. Hay quien se opone al casi obligado derroche económico que las navidades traen consigo, se niegan a gastar más de lo debido sólo porque unos grandes almacenes nos inviten a ello (agravado particularmente este año por la crisis económica). Otros se niegan a la orgía alimentaria que supone para estas fechas la ingesta masiva y sin descontrol de alimentos saturados de grasas, azúcares e hidratos de carbono, llegando a proponer incluso una navidad 'light' que se aleje de los cánones del mercado. Por otro lado, hay un colectivo, quizá el más predominante, que afirma pasar una auténtica depresión navideña. Está formado por personas que han perdido a alguien significativamente afectivo para ellos y se les hace muy duro tener que pasar por unos días tan familiares sin su presencia o bien por personas que recientemente han pasado por procesos de separación familiar. Todos ellos reivindican el derecho de aquellos que, por la razón que sea, detestan estos 'malditos' días de diciembre. Y para todos ellos valga el mismo mensaje: son solo unos días más en el calendario que, como todos los demás, pasarán de largo.
El espíritu navideño sólo puede apoderarse de quien desee que así sea. No tanto por obligación como por convicción. Quien deja aflorar sus buenos sentimientos y sus buenas intenciones en navidad es posible que permita que esto ocurra durante el resto del año. Quien no tiene problemas en la familia o afortunadamente no debe pasar por un proceso de duelo, es más que probable que permita que esto ocurra durante estas fechas. Y quien vive en paz con la norma establecida y no le importa seguir la corriente, es casi seguro que se contagie de él. A todos los demás, un mensaje bien claro: no están obligados a ser felices durante estas fechas. Es más, permítanse el lujo de no serlo si realmente lo sienten así. También es cierto que deben plantearse la búsqueda del bienestar y del equilibrio interior en sus vidas como una meta a largo plazo, no como un mero acontecimiento fugaz y perecedero marcado por las fechas que nos ocupan. Las navidades pasarán pronto, todo lo demás permanecerá.
Coman turrón si les apetece, vayan a casa de sus familiares si realmente lo desean, regalen de acuerdo con sus bolsillos, celebren la navidad si es lo que realmente quieren. Pero no lo hagan sólo por sentir la obligación de hacerlo. Eso, lejos de darle esta supuesta felicidad que quiere contagiarnos a todos, les hará perder uno de sus mejores bienes: la congruencia con uno mismo. Si quieren ser felices, sean auténticos, sea o no sea navidad porque como decía Henry Van Dyke, la felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
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:: JOSÉ IBARROLA


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