A pesar de la complicada situación económica nacional e internacional, Cuba finalizará el año 2009 con un crecimiento del 1,4%. Para el próximo ejercicio se prevé además que experimente una ligera mejoría, según señaló ayer Mariano Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de Economía y Planificación, ante el plenario de la Asamblea Nacional.
La maratoniana sesión estuvo presidida por el presidente Raúl Castro y, a su derecha, por el sillón vacío que tradicionalmente ocupaba el todavía convaleciente Fidel Castro. La jornada comenzó con un minuto de silencio en tributo del histórico comandante de la revolución Juan Almeida Bosque, recientemente fallecido. Tras un descanso, los legisladores se reunieron de nuevo por la tarde (noche española) para escuchar la intervención del general Castro.
A la clausura del cuarto período ordinario de sesiones de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular asistieron 550 de un total de 614 diputados. Varios de ellos tomaron la palabra después el detallado informe ofrecido por Murillo.
Menos ingresos
Para el Gobierno comunista es fundamental recuperar y estabilizar la economía. Las cuentas del Estado habían comenzado a remontar el desastre causado tras la caída del bloque soviético pero volvieron a caer en picado a causa de los tres huracanes que devastaron la agricultura isleña y dañaron el ya deficitario sector de la vivienda. A los casi cincuenta años de bloqueo estadounidense se sumó la crisis internacional que dejó las arcas oficiales con una reconocida falta de liquidez.
El ministro Murillo admitió que desde fines de 2008 disminuyeron los flujos de ingresos en divisas lo que provocó más que serias dificultades para afrontas los pagos y acceder a fuentes de financiación. «El resultado finalmente alcanzado es el 1,4% del PIB, repartiéndose por apartados en un crecimiento del sector agropecuario de un 4,5%, del transporte del 4,6% y la esfera de los servicios del 4%, en tanto que la industria decrece un 2% y el comercio no crece», manifestó. Este año se ha incrementado el salario medio pero la productividad del trabajo ha sufrido un serio descenso. Decrecieron las importaciones (37%) pero también las exportaciones (29%).
Sin embargo, el ministro de Economía calificó los resultados de «meritorios» considerando un «contexto muy complejo». Agregó que se han ajustado los objetivos del plan manteniendo la estabilidad necesaria y establecidas las bases para «encauzar el funcionamiento hacia la solución del problema más inmediato que es la situación financiera en divisas».