Muchos lo han considerado el abanderado del colectivo de personas con síndrome de Down, y la verdad, no es para menos. A sus 35 años se ha convertido en el primer europeo con esta discapacidad que es licenciado universitario, y puede presumir de haber sido galardonado con la Concha de Plata al mejor actor del Festival de Cine de San Sebastián por su interpretación en 'Yo, también', largometraje que saltó a la gran pantalla el pasado mes de octubre. Para este malagueño su afección, trisomía del cromosoma 21, no supone ninguna barrera para alcanzar sus objetivos. Energético, luchador y tremendamente locuaz. Así es Pablo Pineda.
- ¿Qué le ha traído a Elche?
- He venido para participar en la reunión extraordinaria que el Consejo Municipal de la Discapacidad ha convocado con motivo del Día Internacional de la Discapacidad. Se ha leído un manifiesto en defensa de los derechos de los discapacitados y a continuación he explicado a los asistentes algunas de mis vivencias, para demostrar, una vez más, que el síndrome de Down sólo te pone las barreras que tú permites.
- Pero tras el estreno de su película, tendrá una agenda muy apretada.
- No te lo puedes imaginar. A raíz del estreno he llegado a sentir pánico hacia los periodistas (risas). Me han hecho decenas de propuestas, desde participar en charlas y coloquios hasta presidir congresos de discapacidad, una amplia y sustanciosa oferta.
- ¿Cómo le propusieron ser el protagonista de 'Yo, también'?
- Fue increíble. Por aquel entonces estaba trabajando en el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga. Un día se presentaron dos señores y me mostraron el guión de una película que giraba en torno a la vida de una persona con síndrome de Down. Creía que se trataba de una broma. Al parecer, habían visto mi documental en TVE 1 'La tesis de Pablo'. Se fijaron en mi vida, en aspectos como la soledad, la lucha entre dos mundos: el normal y el Down, el amor y el sexo. Después de comentarlo con mi familia, acepté encantado.
- ¿Y cómo fue trabajar con una actriz de la talla de Lola Dueñas?
- Yo nunca había actuado, y hacerlo al lado de Lola fue una de las experiencias más gratificante de mi vida. El modo en que conseguía concentrarse era abrumador , y por supuesto yo intentaba estar a su altura.
- ¿Piensa dedicarse al mundo de la interpretación?
- He estudiado dos carreras; Magisterio en Educación Especial y Psicopedagogía. Actuar no es lo mío, prefiero estar al lado de las plataformas y luchar por los derechos de las personas con minusvalías.
- ¿Cuál es la mayor dificultad para una persona con síndrome de Down?
- El excesivo paternalismo de la sociedad. Te tratan con pinzas, con demasiada delicadeza. Es también el lenguaje políticamente correcto que emplean. Expresiones como 'tienes cara de listo', te están diciendo deficiente, o la denominación 'el niño' cuando tengo 35 años. Son errores instalados por defecto en la manera de proceder de la sociedad.
- ¿Dónde reside la clave de la normalización de su colectivo?
- Las personas con discapacidad son producto de sus padres. Los míos siempre han tenido claro que debía ser independiente. Me exigían entrar y salir de casa, hacer cosas con mis amigos. Además, me escolarizaron en un colegio público, huyeron del específico. Eso fue muy importante para mi desarrollo. Los padres deben educar como a un hijo, no como a un discapacitado. Es la piedra angular de todo. Si los padres los sobre protegen y desconfían, eso luego se repite en todos los agentes sociales, y no pueden exigir que la sociedad los trate como a un igual si ellos no lo hacen.
- ¿Considera más apropiados los colegios no específicos?
- Creo que para acudir a un centro especial tienen que ser trastornos muy graves a nivel intelectual y físico. Creo que es muy importante el contacto con los compañeros en un colegio público, la normalización de los discapacitados. Los profesores deben perder el miedo a que esos chicos entren en sus clases, porque aunque muchas veces alegan que ralentizan el ritmo de las clases, es falso, sucede al contrario. El centro debe adaptarse al discapacitado, y no al revés, y para ello se deberían revisar los planes de estudio.
- ¿Qué proyectos tiene en mente?
- Estoy preparando oposiciones para el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, y requiere mucha dedicación porque son temas muy áridos. Ahora sólo pienso en tomarme un respiro, desaparecer un par de semanas y dedicarme a mí mismo, lo necesito para desconectarme del boom mediático.
- Si finalmente consigue la plaza, ¿En qué se centraría?
- En el derecho al trabajo de los discapacitados. Los empresarios deben atreverse a contratarnos, somos productivos y estamos para contribuir en la sociedad. Hay muchas personas en casa sin hacer nada, enjauladas por sus padres, y el primer motivo para salir cada día y enfrentarse al mundo es obtener un empleo.
- ¿Cuál es su consigna?
- Soy la mosca cojonera (risas). Siempre estaré luchando y demostrando a las instituciones que estamos ahí. Hay que seguir trabajando y no desfallecer nunca.