La seta más buscada del bosque es la amanita de los Césares, 'amanita caesarea'. Se trata de una seta escasa que prefiere bosques de robles y castaños, de vida breve en cuanto se la arranca de la tierra, de color naranja vivísimo y pie amarillento y luminoso. Escasa, hermosa y sabrosa, también es la más cara. Su sabor, inconfundible, no se olvida, razón por la que los adictos las buscan incansables.
Los aficionados a la micología salen al campo con navaja, bastón y cesto para realizar una actividad que tiene bastante de deporte, algo de curiosidad científica y mucho de amor a la naturaleza y la buena mesa. En realidad, las setas son la parte externa y el aparado reproductor de algunas especies de hongos, unos seres extraños a caballo del reino animal y el vegetal, que viven bajo tierra y sólo salen a la superficie cuando el suelo de campos y bosques adquiere el grado de humedal apropiado.
La cifra de las distintas especies de hongos es apabullante: cien mil variedades. Las setas suelen estar compuestas por un 90% de agua, un 5% de hidratos de carbono y un 3% de proteínas, algunas contienen fortísimos venenos; de hecho, un solo bocado de 'Amanitas phalloide' puede matar a un hombre. La 'amanita pantera' o 'pantherina' es muy venenosa. Una leyenda dice que los antiguos sacerdotes célticos desecaban esta y otras amanitas para drogarse, como la muscaria.
La seta más popular es el níscalo. El sombrero, de entre cuatro y doce centímetros de diámetro, es circular, unido en el centro como un embudo. De color rojizo anaranjado y manchas verdosas, el pie es corto, macizo primero y luego hueco.
Es comestible la popular bola de nieve, un champiñón grande, a lo bestia; de carne blanca, tiene un olor algo anisado.
El champiñon silvestre abunda en prados y jardines en primavera y otoño; la seta de cardotiene un sombrero de cuatro a doce centímetros, carnoso, de color pardo irregular que va desde el muy claro al casi negro. Se cultiva ya artificialmente y puede encontrarse en numerosos mercados. La silvestre es un majar exquisito que brota en otoño y primavera.
Por el contrario, las hay venenosas, como el boleto de Satanás, conocido también por mataparientes, o la lepiota pequeña, que crece en otoño y verano y en prados y jardines. Su ingestión causa graves intoxicaciones.
La seta de las viudas mata. De carne blanca, sin olor y con un sabor dulce, nace en otoño en bosque de hoja cauda o en zonas húmedas de pinares. No es conveniente mezclarlas con otras setas.