La palabra solidaridad, durante muchos años mancillada, esta cobrando cada vez más protagonismo en una época en la que el paro y la corrupción se han convertido en el pan de cada día. No ajenos a la cruda realidad social, los alicantinos han decidido arrimar el hombro y la cadena solidaria está funcionando gracias a las iniciativas que están poniendo en marcha personas anónimas.
A Dogan -empresario y un alicantino de adopción- el anonimato le ha durado poco tiempo. Propietario del Restaurante Kebap Mediterráneo, el proyecto que quiere sacar adelante le ha convertido en un personaje. Ha decidido que el próximo martes ofrecerá menús gratis, y desde la una del mediodía y hasta que se acaben todos las existencias.
Este gesto para colaborar con quienes están sufriendo la crisis tiene un trasfondo. Y es que los comensales, si así lo desean, también tendrán la oportunidad de continuar con la cadena de favores entregando un donativo.
Una prestación que no será en ningún caso obligatorio, pero cuyos fondos recaudados irán a Cáritas Diocesana, organización del Obispado de Alicante que está ahora mismo desbordada ante el aumento de peticiones de familias que necesitan ayuda porque les han embargado la vivienda y se han quedado en la calle.
«Yo vine a Alicante hace casi diez años. Soy de Turquía y cuando llegué me ayudaron. Quería hacer algo», comentaba ayer el dueño mientras los clientes iban entrando en su restaurante, situado en la Avenida de la Estación. Dogan se muestra tímido -«yo prefiero no salir en la foto»- y preocupado porque quiere que el próximo martes «todo salga bien». «Aquí -dice señalando una zona- pondremos mesas largas y tengo unas 150 sillas. Haremos turnos de entrada y salida».
Propietario y camareros prevén una gran demanda. Para el día 24 se aprovisionarán de 300 kilos de carne porque «vamos a ofrecer nuestra especialidad de pinchos», además de los refrescos. Calculan que se podrá ofrecer comida a más de dos mil alicantinos. Por eso, a los empleados, -también pretende reforzar la plantilla-, «sólo les he pedido que ese día trabajen con el corazón».
Eligió Cáritas porque uno de los camareros conocía la organización y su funcionamiento. Ahora bien, de la recaudación no quiere hacer previsiones. Es una incógnita que ahora mismo tampoco preocupa demasiado a Dogan. «También he pensado, por si viene mucha gente, que una persona esté en la puerta para controlar los turnos y, mientras, esperan se les podrán ofrecer refrescos».