El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abogó ayer en Alicante, en el seno del congreso Diálogo Sur-Norte sobre el Mediterráneo: Educación y Migraciones, por la búsqueda de una solución a los problemas existentes entre algunos países ribereños, como Marruecos y Argelia, como la mejor forma de conseguir el desarrollo del Mediterráneo. Moratinos aseguró que «no puede haber fronteras entre países vecinos» y aseguró que la paz en Oriente Próximo será «uno de los objetivos por los que trabajaremos durante la inminente Presidencia española de la Unión Europea».
El ministro ofreció estas palabras en la inauguración del congreso organizado por Casa Mediterráneo, Movimiento Europeo Internacional y Biblioteca de Alejandría, que se celebra hasta la tarde de hoy en la Universidad de Alicante.
En un salón de actos en el que apenas había sillas vacías, Moratinos, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, el presidente del Movimiento Europeo Internacional, Pat Cox, el conseller de Solidaridad y Ciudadanía, Rafael Blasco, la directora de la Casa Mediterráneo, Yolanda Parrado, y el rector de la UA, Ignacio Jiménez Raneda, mostraron su apoyo al congreso y ofrecieron sus mejores deseos respecto a los resultados de las reuniones y mesas de trabajo.
Moratinos realizó su alocución en castellano y en francés, en referencia a la diversidad de idiomas que existen en los países de la ribera del Mediterráneo, de los que dijo que «no han de ser un problema, sino aportar riqueza». En su discurso, el máximo responsable de Asuntos Exteriores alabó esta primera actividad puesta en marcha por la Casa Mediterráneo, dirigida por Yolanda Parrado, en una ciudad «vocacionalmente mediterránea» y señaló que se trata de un paso más en el largo y complejo camino para crear un «espacio de paz» en torno a un elemento geográfico común.
Recordó que los cimientos de esta senda se pusieron en 1995 con el Proceso de Barcelona, iniciativa «con luces y sombras», pero que abrió una puerta para tratar los problemas comunes en materia política, medio ambiente, energía, transportes y desastres naturales, entre otras. Para el ministro, este camino tuvo un fuerte impulso en 2008 con la creación de la Unión por el Mediterráneo, conformado por 43 países y apeló a todos los sectores sociales a ayudar en este compromiso para que «el Mediterráneo vuelva a ser protagonista».
El conseller de Ciudadanía, Rafael Blasco, destacó que el congreso, que aborda la gestión de las migraciones, se celebra en una autonomía, la valenciana, en la que el 17.8% de la población es extranjera, un porcentaje que alcanza el 24% en Alicante, lo que obliga a las instituciones a realizar «un esfuerzo para lograr la integración».
Por su parte, la comisaria europea de Relaciones Exteriores y Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, aseguró que la organización del congreso es un «bautismo fantástico» para la Casa Mediterráneo, y confió en que las reuniones sirvan al objetivo común de «unir a las personas de ambos lados del Mediterráneo».