Cada vez son más las personas juzgadas y condenadas por delitos menores, que sustituyen la pena impuesta por la realización de trabajos en beneficio de la comunidad. En el caso de Elche, durante el 2008 hubo 154 sentencias pero sólo 37 personas se acogieron a esta posibilidad. En lo que va de año se han registrado ya 145, pero es muy probable que se alcance la cifra del anterior. De momento son 78 los ilicitanos que están desarrollando labores para la ciudad, independientemente del año en que fueron condenados, de los que 58 cumplirán la prestación el próximo mes de diciembre.
En el 2008 fueron 61 los condenados por delitos contra la seguridad del tráfico, tras producirse el endurecimiento del código de la circulación conviertiendo en delito lo que antes estaba considerado como falta. En el 2009 ya hay 101 casos, mientras que han descendido los condenados por violencia de género, de 57 a 7 según los datos facilitados.
El Ayuntamiento de Elche considera que esta opción es «una forma constructiva, útil y práctica, con un espíritu educativo porque se hace algo provechoso para los demás, y también es restitutivo. Evidentemente no hay remuneración por desempeñar esa labor, ni tampoco supone la sustitución del trabajo ordinario», como explicó el concejal de Recursos Humanos, Emilio Martínez.
Los 7.356 días que deben realizar los 78 ilicitanos que han decidido hacer trabajos en beneficio de la comunidad, se prestan principalmente en los departamentos municipales de tráfico, deportes y servicios. Sobre todo en cementerios en lo que se refiere a esta última. Según indicó Martínez, acuden generalmente los fines de semana -aunque también los hay que deben hacer su cometido entre semana-, para desempeñar labores de mantenimiento o limpieza. Siempre en cuestiones puntuales de ese día ya que no se trata de desempeñar la función del personal municipal.
Sábados y domingos
Por ejemplo, en el Parque Infantil de Tráfico las cuatro personas asignadas aprovechan para engrasar las bicicletas o para limpiar las dependencias, entre otras tareas. En las instalaciones deportivas, a las que acude muchísima gente sábados y domingos, los diez trabajadores comunitarios echan una mano en el mantenimiento de las mismas.
Pero como aseguró Emilio Martínez, el Ayuntamiento no puede cubrir toda la demanda. «Aunque la hemos ampliado, y departamentos como limpieza buscan incorporar a gente que deba hacer trabajos para la comunidad, todavía deberíamos hacer un mayor esfuerzo», dijo.
Por eso, el edil de Recursos Humanos hizo un llamamiento a aquellas organizaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro que puedan sumarse a esta posibilidad e incorporar a personas que deben efectuar trabajos comunitarios. «Queremos ver si pueden acoger también trabajos sociales dentro de la labor que viene realizando. Podrían desempeñar tareas destinadas a personas con escasos recursos o a inmigrantes, e incluso en las playas, en verano, ayudando a personas con movilidad reducida por ejemplo. Son muchas las posibilidades. No hay apenas diferencia entre gente o de mayor edad, que se pueden incorporar a ese trabajo para la comunidad».