El Hércules saltará al Helmántico con las cosas ya claras. Si el Cartagena pincha en su desplazamiento, el equipo del Boquerón puede aprovechar la coyuntura para regresar al liderato, que ya ostentó tras golear en la sexta jornada al Elche.
El estadio de Anoeta será el escenario de uno de los partidos más atractivos de la decimotercera jornada de Liga en Segunda división, con la visita del Cartagena, actual líder, a la Real Sociedad, con ambos equipos separados por un punto, mientras el Albacete visita al siempre complejo Huesca.
El choque de Anoeta será uno de los cuatro que se disputarán el domingo y sin duda atrae la atención de la jornada. El Cartagena viene de perder en su feudo y tratará de defender el puesto número uno ante un equipo que quiere recuperar este año un puesto en primera.
En la zona de ascenso, el Hércules juega en Salamanca con posibilidades de ponerse líder siempre y cuando gane en El Helmántico y se produzca un empate en Anoeta. El Cartagena llega tocado al feudo donostiarra, después de perder por goleada la pasada jornada en casa frente al Nàstic de Tarragona del ex blanquiazul Morán.
Por otra parte, Levante -próximo rival del Hércules- y Córdoba, dos equipos al acecho del furgón de ascenso, se miden en otro choque atractivo. Ambos vienen de ganar en la jornada anterior. Los azulgrana no han perdido en casa y los andaluces no han ganado aún fuera. Pronóstico que se inclina la balanza a favor de los locales.
El Nástic, que viene de ganar al Córdoba a domicilio, recibe al Rayo Vallecano, ambos separados por un punto a favor de los madrileños. La gripe A ha hecho estragos en los hombres de Mel, que tendrá que hacer encajes de bolillos para confeccionar el once titular. El técnico rayista podría recuperar a Ángel, pero han caído con la enfermedad Coke y Pelegrín. Rubén Reyes, además, está lesionado.
Dos partidos más de la zona media de la tabla serán el Numancia-Recreativo y el Elche-Betis. La gripe también ha mermado al Elche, que someterá a las pruebas a Juli y Saúl. En el Betis el problema es más grave, ya que los malos resultados han exaltado a un sector de la afición. El momento de los béticos es delicado.