Se desgañitó como hacía tiempo no se le veía. Razón no le faltaba con el arranque de partido que padeció en Sevilla, percatándose de que nada de lo preparado emergía en los primeros párrafos de la historia. Txus Vidorreta entiende que la presión tiene maniatado a su equipo.
La lejanía de la última victoria liguera provoca en sus filas angustia y exceso de pensar en otra cosa que no sea el partido. En su valoración del encuentro surgió de inmediato un lamento. «Hemos empezado con mucho temor, algo incomprensible cuando esto no ha hecho nada más que empezar. Es real que mentalmente las derrotas pesan, porque el equipo está bien, trabaja bien, está en una buena dinámica individual y colectiva. Pero empiezan los partidos y nos venimos abajo ya desde el primer minuto. Hemos tenido ocho pérdidas en el primer cuarto, la mayoría de dar el balón al contrario. Eso es por falta de estar metido, por pensar en demasiadas cosas».
El talonario de recetas del técnico pasa por reaccionar y no esconder la cabeza ante la complicada situación liguera. «Lo que tenemos que hacer es dar un paso adelante, cambiar la mentalidad y salir a jugar a baloncesto y olvidarnos de esta historia que se ha generado en el verano en torno a nuestro equipo. Estamos como estamos y hemos salido de situaciones peores y más adelante. Hay que olvidarse de lo que se nos presuponía y trabajar con más dureza y energía todos. Hay que salir a por todas y tenemos ese camino marcado desde la eliminatoria de la Eurocup. Con una victoria cambiaremos rápidamente nuestro planteamiento mental».
Y hay que hacerlo ya, desde mañana (BEC, 19.30 horas), ante el Meridiano Alicante. Será una final. «No hay otra palabra. El que diga que estamos muy pronto y hay que tener paciencia... no, no. Las cosas cuando se tuercen hay que cambiarlas inmediatamente. El miércoles tenemos un partido difícil y de los claves para cambiar la situación ya. Si no, entraríamos en casi dos meses sin ganar en ACB».
'Caso Moiso'
Definitivamente, el caso Jerome Moiso está servido. No hay explicación para la situación que vive el pívot francés. De ser coreado por los aficionados en la primera y única victoria del Bilbao a estar mucho más tiempo sentado en el banco que sobre el parqué. Su ficha es la más alta de la plantilla, lo que en este caso se torna como agravante. Vidorreta explica que juega con los que mejor están y el jugador no entiende lo que sucede. «No sé qué decir. No creo que exista ningún problema entre Txus (Vidorreta) y yo», comentaba ayer junto al bus que llevó al Bizkaia al aeropuerto.
Moiso dice que «no puedo estar tranquilo. El equipo no gana y yo no estoy jugando como esperaba». ¿Puede estar en entredicho su continuidad en la plantilla? Su respuesta es lo suficientemente ambigua: «Desconozco cuáles son los planes del equipo».